Torre Bermeja (2393 metros)
Los Moledizos sobre la cresta del Peñón de la Iglesia.
Ascensión a la Torre Bermeja desde Vegabaño.
¿DÓNDE ESTAMOS?: La Torre Bermeja es la culminación de la Sierra del Caballo, conjunto de cumbres en forma de arco rodeando una amplia hoya que se destaca al sur del macizo occidental de Picos de Europa, separado del núcleo principal del macizo por el paso de Vega Huerta. Su posición excéntrica convierte a esta cumbre en excelente mirador tanto sobre la vecina Peñasanta como sobre el Macizo de los Urrieles, al otro lado del Cares, y la cresta divisoria de la Cordillera Cantábrica (Peña Ten, las Brañas, Coriscao, etc.) que corre al sur.
Se trata, como suele pasar en picos, de una peña caliza de flancos muy abruptos levantada sobre un alto zócalo rocoso que surge, a su vez de los densos bosques que pueblan el pie de monte. Su vertiente norte mira al centro del Cornión, levantándose apenas 300 metros sobre el zócalo del macizo, mientras la meridional cae 1.500 metros casi a plomo hasta el verde Valle de Valdeón. El ser atacable desde el coche (cosa que no siempre sucede aquí), su calidad de pico destacado y el contar con una ruta fácil (la que describo aquí) han convertido a la Torre Bermeja en la cumbre más visitada del macizo occidental pero es, desde luego, visita obligada.
ITINERARIO: Refugio de Vegabaño - cabecera del Dobra - Collado del Cueto - El Frade - Canal del Perro - Collado del Burro - los Moledizos - vertiente norte - canal – cresta al este - Torre Bermeja- retorno.
Desnivel: 1.100 metros.
Tiempo: 5:15.
Dificultad: Fácil. En la subida a cresta, una canal empinada y descompuesta (I) requiere cuidado y apoyar las manos. El resto, camino o senda.
DETALLES: La pista que sube de Soto de Sajambre está en unas condiciones bastante malas, por el barro en algún tramo, y además la cortan en la parte superior. De todas formas, llegar con el coche hasta donde se pueda puede ahorrarnos entre hora u hora y media de camino. Desde la barrera, no hay más que seguir la pista entre el bosque hasta llegar a la Vega de Abaño, amplia pradera ondulada rodeada de bosques y a la sombra impresionante de la Peña de Beza. En su extremo suroriental, limitando con los árboles, hay un refugio guardado; la senda que lleva al Collado del Cueto sale del mismo pero no es necesario el rodeo pues, atravesando el prado derecho al este se alcanza igualmente el camino junto a una valla paralela al cauce del Arroyo Truégano, una de las fuentes del Dobra. La senda, cómoda y muy marcada, va atravesando bandas de bosque y arroyos casi sin ganar altura hasta llegar a un curso de agua más importante, atravesado por un puentecillo; se trata del Río Dobra.
A partir del cruce del Dobra, el camino se empina para ascender, a través del denso robledal, la ladera occidental del Collado del Cueto. Pasé junto al Roblón, un ejemplar de roble enorme pero de aspecto bastante decrépito: sólo queda el tronco (impresionante, eso sí) coronado por una especie de bola de hojas, sin ramas. La subida es intensa pero se lleva bien, llegando al Collado del Cueto al tiempo que terminan los árboles. Aquí aparece, asomando sobre un vecino collado al noreste, el que separa el Cerro del Peñón de la Iglesia, la cumbre caliza de Los Moledizos, en vivo contraste con el verdor que todavía cubre el entorno [FOTO 1]. Hacia ese collado se dirige una senda que se abre paso entre el matorral. Tras llegar al mismo, giro a la derecha (E) y tomo una bifurcación que va paralela a la cresta y gira paulatinamente a la izquierda (N) para alcanzar el Collado del Frade. Aquí desaparece toda vegetación que no sea la poca hierba, verde pero raquítica, capaz de sobrevivir entre estas peñas calizas, tremendamente áridas.
A partir del Collado del Frade [FOTO 2], sigo un claro trazado que se dirige al NNE ascendiendo por las pedreras al pie de la pared occidental de Los Moledizos. La senda, muy pisada, permite pasar este tramo con comodidad. Llego así a la Canal del Perro, amplio canalón de inclinación escasa que salva la pared del macizo entre los Altos del Verde y Los Moledizos, hasta salir al Collado del Burro, donde aparece de pronto la pared sur de la Peña Santa de Castilla, al otro lado del pequeño desierto calizo llamado Hoyos del Caballo Cimero. El sol, reflejado en la caliza, hace hervir el aire. Es para pensárselo el volver a Picos de Europa en verano.
Antes de ir hacia la Peña Bermeja [FOTO 3], una breve subida por el cascajo que conforma la amplia cresta noroccidental de Los Moledizos me permite alcanzar su cumbre, desde donde se puede contemplar una impresionante perspectiva de valles y crestas hacia el oeste y una bonita vista de la Torre Bermeja al este. Aunque lo lógico sería unir ambas cumbre por su cresta [FOTO 4], es mejor rodear pues hay un par de horcadas con pasos difíciles sobre roca muy rota. Pero no hace falta volver: avanzo por la cresta y, enseguida, me deslizo por la primera canal que se abre a la izquierda (N), breve pero empinada y cubierto su fondo por una gravilla fina, casi arena. Llego así a la senda que rodea por el norte la cresta de la Sierra del Caballo, al pie mismo de la pared cimera.
Tras dejar atrás el tramo más difícil de arista, subo por la penúltima canal previa a la vertical de cumbre, marcada con varios hitos. El fondo, también de gravilla muy fina y bastante inclinado, obliga a apoyarse con las manos en una de las paredes (escogí la izquierda pero creo que da lo mismo) para poder subir. Una vez arriba, todavía hay que superar un pequeño escalón fácil, apenas dos metros, para salir a una cresta bastante amplia y firme de caliza, con la hierba apareciendo en todos los rellanos. Siguiéndola hacia el este se llega caminando en pocos minutos a la cumbre de la Torre Bermeja, donde se afila bastante la arista y aparece, al este, un tremendo despeñadero sobre Valdeón y el Valle del Cares, al otro lado del cual se extienden los Urrieles. La vuelta la hice igual aunque sin pasar por Moledizos sino siguiendo la senda hasta el Collado del Burro.
COMENTARIOS: Ascensión fácil en general y por ruta muy trillada. La alternativa de ir por la cresta es posiblemente más fácil con nieve ya que el paso más difícil, y que me hizo cambiar de idea, fue el fondo de la segunda brecha a partir de Moledizos, cuya salida estaba extraplomada en su arranque y con unos agarres escasos sobre roca muy castigada pero la cosa se veía mucho más fácil pocos metros más arriba; con nieve en el fondo de la horcada, el paso sería mucho más fácil al poder evitar el extraplomo, o superarlo en un solo movimiento. Luego me confirmarían esta opinión unos montañeros de la zona.
Sobre tema logístico, está prohibido el paso de vehículos por la pista de Vegabaño pero yo le eché morro y nadie me dijo nada (eso sí, las condiciones son pésimas). Hay un camino señalizado que recorta recorrido si se va a subir andando pero la hora y media larga no la quita nadie, con lo que la ascensión queda un poco larga en el día. En caso de salir del pueblo, mejor dormir en el Refugio de Vegabaño, modesto pero muy bien atendido.