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- Hora de salida: 0
- Hora de llegada: 0
- Meteorología: Sol
- Dificultad: Facil
- Días: 1
- Tipo: Ascensión
- Gps: Sin fichero GPS
- Ver panorámicas
El Yelmo (1714 metros)
ASCENSIÓN AL YELMO Y RUTA POR NAVAJUELOS.
SITUACIÓN:
* Unidad: La Pedriza.
* Población más cercana: Manzanares el Real (Madrid).
* Cartografía: Ed. Alpina "LA PEDRIZA". E 1/25.000.
¿DÓNDE ESTAMOS?: El Yelmo es el punto culminante de la Pedriza Anterior, especie de submacizo granítico adosado a la vertiente sur de la Cuerda Larga, en el conjunto de sierras del Guadarrama. Se trata de un peñasco notable: una enorme masa de granito anaranjado, de una sola pieza, donde podría esculpirse el Monasterio de El Escorial a tamaño natural. Ascendido por primera vez en 1864 por Casiano del Prado, puede considerarse la cuna de la escalada en Castilla. Es un paraíso de la adherencia: su cara sur es una inmensa llambría, prácticamente sin un agarre, donde puedes poner a prueba tus nervios.
Por lo que toca a la Pedriza en su conjunto, es un enorme montón de peñas graníticas de gran tamaño. Un laberinto de rocas en cuyos intersticios prosperan jaras y carrascas, recorrido por mil sendas en las que perderse entre tanto risco. La especial composición de la roca, además de darle un característico color entre rosa y anaranjado, la hace vulnerable a la erosión química, por oxidación, dando lugar a formas fantásticas y peculiares, que raramente se presentan en granito. El efecto estético de la combinación del roquedo con el verde oscuro de la vegetación y, si es el caso, algo de nieve espolvoreada aquí y allá es sencillamente magnífico.
Para terminar de convencer al que no lo conozca, prosperan varias colonias de buitres y hay una pequeña cantidad de cabra montés además de diversa fauna menor. En suma, l pedriza reúne una gran belleza, destacados valores naturales y mucha historia montañera (y de la otra) detrás.
ACCESO: Desde Manzanares el Real, para llegar a Canto Cochino, hay que salir del pueblo por la carretera que se dirige a Cerceda. Enseguida, apenas quedan atrás las últimas casas, tomar a la derecha (N) un desvío, camino vecinal asfaltado, que entra en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Al cabo de 1,5 km., se llega al control de entrada y tras otros 4 (unos 6 km. en total desde Manzanares), sin tomar ningún desvío, a un amplio aparcamiento con un merendero a la derecha de la carretera.
ITINERARIO: Canto Cochino - Barranco de los Huertos - Pradera del Yelmo - cara norte del Yelmo - Yelmo - cara norte - El Acebo - Collado de la Dehesilla - Mataelvicial - Navajuelos - Cancho de la Herrada - Collado de la Ventana - Arroyo de la Ventana - Prado Peluca - Canto Cochino.
FICHA TÉCNICA:
* Desnivel: Unos 1.150 m. acumulados (700 + 450)
* Tiempo: Unas 4h15, en total, sin contar paradas.
* Dificultad: Fácil. Trepada en la cara norte del Yelmo, con muy poca exposición (II-), y alguna zona de terreno muy escabroso.
COMENTARIOS: Aparte de subir al Yelmo, este itinerario pasa por algunos lugares característicos de la Pedriza. Comienza por ganar la cumbre de la Pedriza Anterior por su vía más popular aunque no es la más cómoda y corta: la de Canto Cochino por el Barranco de los Huertos. A continuación, baja al Collado de la Dehesilla, panorámico lugar visitadísimo por senderistas y final del camino más popular de la Pedriza. Por último, da una vuelta por la Pedriza posterior, pasando por Navajuelos, lugar recóndito que esconde uno de los canchos más alucinantes del entorno, y bajo la pared de Santillán, que con sus 130 metros de verticalidad es el muro de escalada más alto de la zona.
Respecto al tema práctico, ojo al aparcamiento, que está limitado (y controlado) y suele llenarse los fines de semana: llegar temprano. En el merendero de Canto Cochino se come bien y el precio es razonable.
DETALLES: Tras dejar el coche en el aparcamiento, crucé el Manzanares por un puentecillo de tablas que hay al final del carril de asfalto que sale de la carretera de la Pedriza. Tomé a la derecha (E) la bifurcación subsiguiente, atravesé una pradera y volví a cruzar otro puentecito, esta vez sobre el Arroyo de la Majadilla. Por la orilla oriental del mismo, sube el camino que viene del Tranco. Lo tomé a la derecha (S) y, a escasos metros, lo abandoné por la izquierda (NE) para remontar una empinada senda, marcada con hitos y pintura roja, que entra en el Barranco de los Huertos. Esta vereda, de suelo arenoso, es muy empinada y abre un verdadero túnel, un tanto claustrofóbico, en un denso jaral.
Al llegar a un rellano, junto al Cancho de los Brezos, disminuye la altura del matorral y volví a respirar más a mis anchas. Tras otra subida intensa, bajo el Risco de los Principiantes, la senda gira al norte, pasando bajo un arco natural, para entrar el Hueco de las Hoces. El camino como tal desaparece en el caos de rocas que llena el barranco y, siguiendo las marcas de pintura, la ruta se convierte en una sucesión de pequeñas trepadas, gateadas y destrepes, bastante incómoda pero divertida. Hay que ir muy atento para no despistarse y meterse por pasos aún más complicados.
El terreno se despeja y volví a pisar tierra a la altura del cruce de dos canales. Siguiendo de frente, llegaría al Collado de la Vistilla pero, en vez de eso, continué por la derecha, por una senda claramente marcada en la hierba, para rodear la inmensa Peña del Yelmo por sus caras sur y oeste. Antes, volviendo la vista atrás, pude contemplar el caótico Hueco de las Hoces. La Pradera del Yelmo es un rellano que sirve para descansar un poco las piernas y disfrutar de las vistas sobre la gran cara sur de la peña, a la izquierda, y la llanura madrileña, al otro lado. Tras rodear el saliente del Rompeolas, una breve subida me llevó al Collado de la Vistilla, al pie de la cara norte del Yelmo. Seguí la vía normal, consistente en remontar una clara cornisa diagonal (I), subir luego por una canalita (II-) y entrar en una chimenea, estrecha y claustrofóbica, más incómoda que difícil (I+) que va a salir muy cerca de la cumbre, al oeste del hito.
El Yelmo es un mirador incomparable, especialmente sobre el resto de la Pedriza, pero quedaban todavía más cosas por ver ese día. Tras volver al Collado de la Vistilla, tomé una senda que se dirige al este y un poco al norte, casi en horizontal. Tras dejar el Risco del Acebo a la derecha, va girando a la izquierda (N) para rodear la cresta de los Fantasmas y bajar al Collado de la Dehesilla. En este tramo, se pasa por una placa de roca que suele bajarse dejándose deslizar pero que, si alguien la ve arriesgada, se puede rodear por la derecha (E) pero sin senda. En el Collado de la Dehesilla, aproveché para descansar un poco y disfrutar de una bonita vista de la Maliciosa y la Cuerda de los Porrones, que muestran desde aquí un buen perfil.
Desde este collado, proseguí por una mala senda, tortuosa e irregular, marcada de blanco y amarillo, que sube al norte y rodea Mataelvicial por su flanco oriental. Tras un nuevo giro al norte, la pintura me llevó al Jardín de Navajuelos, bonita y escondida pradera rodeada de altos riscos, entre los que destacan la Bola de Navajuelos y el Torro, excepto al suroeste, donde se abre como un balcón al Circo de la Pedriza. Para entrar en el mismo, hube de arrastrarme bajo una enorme roca. A partir de aquí, la senda gira al noreste y mejora bastante al acercarse al Cancho de la Herrada, o Pared de Santillán, el más alto muro de la Pedriza, que se rodea por la derecha, y bajar al Collado de la Ventana, otro soberbio mirador.
Para regresar, bajé por el camino, amplio y cómodo ahora, que sigue el curso del Arroyo de la Ventana por su ribera izquierda (SE). Al poco, entré en el pinar y, tras dejar a la derecha la cascada del Arroyo de los Pollos, invisible desde la senda, llegué a la altura del Pájaro, crucé el cauce por un puentecillo y alcancé el camino que baja del Circo de la Pedriza. Bajando por el mismo a la izquierda (S) llegué a Prado Peluca, donde tomé el magnífico, y concurrido, camino conocido como Autopista de la Pedriza, que me llevó de vuelta, a través del bosque y sin perder de vista el agua, hasta Canto Cochino.
