Abantos (1763 metros)
De San Rafael a El Escorial por el Abantos.
DE SAN RAFAEL A EL ESCORIAL, POR ABANTOS.
¿DÓNDE ESTAMOS?: En el extremo suroccidental del Guadarrama, cuando el cordal principal del sistema central toma dirección norte-sur entre los puertos de Guadarrama y la Cruz verde. La sierra ha perdido ya por aquí mucha potencia y se transforma en una anchísima loma, con tramos amesetados y altitudes modestas en que el pinar llega hasta la misma divisoria. La vertiente este es bastante empinada, cayendo sobre el Escorial, mientras que la oeste es un suavísimo declive conocido con el significativo nombre de Pinares Llanos.
ITINERARIO: San Rafael - Arroyo Mayo - Collado del Hornillo - collado norte de los Riscos del Palanco - Cerro Carrasqueta - La Naranjera - San Juan - Abantos - Fuente del Cervunal - Embalse del Romeral - El Escorial.
Desnivel: 800 metros acumulados en varias subidas, siendo la mayor de 500, y 1.050 metros de bajada.
Tiempo: 5:15 en total, sin contar paradas.
Dificultad: Ninguna. Itinerario por caminos.
COMENTARIOS: Esta travesía suele hacerse desde el Puerto de Guadarrama. Al partir de San Rafael, contaba con estación de tren en el punto de partida y llegada. Lo tradicional hubiera sido salir del apeadero de Tablada; sin embargo, es más bonita la subida desde San Rafael por el Arroyo Mayo y, además, los horarios pillan mejor.
DETALLES: Tras dejar el coche en Villalba, tomé el tren hasta San Rafael. Una vez en este apeadero, hay que tomar la carretera que sale de él para cruzar la autopista por debajo, entrar en el pueblo y llegar a la N-VI, que es ahora la calle principal del pueblo. Aquí, se gira a la izquierda (E) y, a menos de un kilómetro, se toma a la derecha (S) la calle Arroyo Mayo. Pronto quedan atrás las casas y la calle se transforma en una carreterita entre pinos. Al cabo de un kilómetro, en una curva a la derecha, sale un camino muy ancho, prácticamente una pista, a la izquierda hacia una cancela cercana. Tras pasar la puerta, se sigue el camino entre el pinar siguiendo una tapia que queda a la izquierda. De vez en cuando, aparece un rastro de pintura roja y blanca del GR. 88.
Cuando queda atrás la tapia, el camino empieza a virar paulatinamente hacia la izquierda (SE), atraviesa un claro, donde se pierde para reaparecer justo al otro lado, y alcanza el cauce del Arroyo Mayo. A partir de ahora, se trata de seguir la vaguada, que nace en el Collado del Hornillo. El camino se va haciendo más estrecho e irregular y alterna tramos por ambos lados del riachuelo. El paraje es encantador: un pinar bastante desarrollado aunque poco denso, con hierba abundante entre los árboles, atravesado por el arroyo y dominado por las cumbres de Cabeza Líjar y Cueva Valiente que se dejan ver entre las copas. La subida se hace amena y no tiene qué reseñar, salvo el cruce de una pista, hasta llegar al Collado del Hornillo.
Ya en el collado, la vista se abre súbitamente al oeste: los Pinares Llanos, dominados por la cercana Peña Blanca, con Gredos como telón de fondo. Soberbio. Para continuar, hay que cruzo la carretera y me dirijo hacia el pinar, en dirección sur, para tomar un camino sin balizar pero muy claro que se dirige al sur en muy ligera subida. Al cabo de poco más del kilómetro, se acaban los árboles y llego al cordal en medio de una pradera de Gayuba. Una cerca recorre la cresta pero un paso cercano permite cruzarla. Si la vista era soberbia en el Hornillo, aquí, en plena cresta, se añade Guadarrama al este. Del lado madrileño del cordal (E) corre el GR.10; una verdadera autopista aunque con el piso un poco roto (demasiadas motos) que se sigue sin dificultad.
En bajada ligera pero constante se van dejando atrás los Riscos del Palanco, que se rodean por la izquierda, y la Carrasqueta, por la derecha. Tras alcanzar la tapia del Valle de los Caídos, que se sigue dejándola a la izquierda, comienza a ganar altura el camino, al tiempo que vuelve el pinar cuya sombra, con el calor que empieza a hacer, se agradece mucho. Se pasa junto al refugio de la Naranjera, reconstruido pero peor que guarro, rodeado de unas espectaculares peñas. La subida continua hasta que, saliendo del pinar, se atenúa poco antes de alcanzar el Alto de San Juan. Tras una ligera bajada y una subida por el estilo, se alcanza el Abantos.
Para bajar, se toma una senda que se dirige al sur, dejando a la derecha unos raquíticos pinos de repoblación. La senda conduce a una pista que se toma a la derecha (NO). Al poco, una senda sale al suroeste, entra en el pinar (este bien desarrollado) y llega a la Fuente del Cervunal. Desde la fuente, se sigue bajando en la misma dirección hasta topar unos hitos que marcan el comienzo de un claro camino que se dirige a la izquierda (S). Tras un tramo más o menos horizontal, empieza una fuerte bajada entre los pinos; se atraviesa el horizontal alto y, al llegar al bajo, se toma un camino marcado con pintura roja y blanca que sigue, al principio, paralelo a la carretera y luego se separa de ella , siguiendo el Arroyo del Romeral. Tras pasar la presa empiezan a aparecer casas y el camino se transforma en calle. Para llegar a la estación de El Escorial, no hay más que mantenerse en bajada todo el rato; se pasa junto al monasterio y, al cabo de unos quince minutos más, a la estación.