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- Hora de salida: 9
- Hora de llegada: 15
- Meteorología: Sol
- Dificultad: Muy facil
- Días: 1
- Tipo: Ascensión
- Gps: Sin fichero GPS
- Ver panorámicas
Coriscao (2234 metros)
ASCENSIÓN AL CORISCAO Y LA TABLA MAL ROTA POR EL VALLE DE LURIANA.
SITUACIÓN:
* Unidad: Sierra Mediana.
* Población más cercana: Boca de Huérgano (León).
* Cartografía:
- SGE. Serie L, hoja 80 (15-6) "BURÓN". E 1:50000.
- IGN. Serie MTN50, hoja 81 (16-06) "POTES".E 1:50000.
¿DÓNDE ESTAMOS?: Los dos núcleos montañosos más altos y espectaculares de la Cordillera Cantábrica, el Alto Carrión y los Picos de Europa, están unidos por la modesta Sierra Mediana. La principal elevación de la misma es el Coriscao, cumbre famosa y bastante visitada, máxima altura también de la Montaña Leonesa Oriental. Es esta cima una gran pirámide de laderas suaves, unidas por lomas redondeadas y anchísimas, cubierto todo por matorral y pasto. Se encuentra situada a medio camino de los grandes macizos citados, siendo el mejor mirador hacia ellos.
Respecto a la Tabla Mal Rota, la cumbre que ostenta tan extravagante nombre (no he conseguido enterarme de la historia? ¡seguro que la hay!) es el otro dosmil del cordal principal de la Sierra Mediana, situada al noroeste del Coriscao, y la tercera altura del conjunto.
ACCESO: Desde Boca de Huérgano, tomar la N-621 hacia el Puerto de San Glorio. Al cabo de 11 km., justo antes de entrar en Portilla de la Reina, tomar a la izquierda la LE-243, dirección Puerto de Pandetrave y Posada de Valdeón. Según se pasa el mojón del K.6, se llega al lugar donde la carretera, haciendo una cerrada curva a la izquierda, cruza el Arroyo Luriana. Pocos metros más arriba, a la izquierda, hay un hueco a la izquierda donde se pueden aparcar 5 ó 6 coches.
ITINERARIO: LE-243 (K. 6) - Valle de Luriana - Alto de Valdeloso - Coriscao - Puerto de Salvorón - Tabla Mal Rota - Valle de Puermán ? LE-243 (K. 7) ? punto inicial.
FICHA TÉCNICA:
* Desnivel: 1.050 m. acumulados (875 + 175)
* Tiempo: 4h30, en total, sin contar paradas.
* Dificultad: Muy fácil. Sólo unos metros de sencillísima trepada para ganar la antecima sur del Tabla Mal Rota.
COMENTARIOS: Ascensión solitaria, muy fácil, llevadera y muy variada. Incluye el recorrido de dos valles, pasando por diversos entornos, y un buen tramo de cresta (¡y qué cresta!), tocando dos cumbres de más de 2.000 metros?
Pese a que el Coriscao es uno de los dosmiles más visitado de la Cordillera Cantábrica, no me encontré gente salvo en la cumbre? aunque sí rebecos y corzos en varias ocasiones, señal de que esta ruta no es muy transitada. Posiblemente la explicación esté en el desnivel adicional que hay que superar, comparada con la ascensión desde el Puerto de San Glorio. Sin embargo, tras haber probado ambas alternativas, me quedo con esta subida por Luriana.
Durante la ruta se pasa cerca de varias cabañas de pastores. Están en buen estado y no suelen estar cerradas con llave. Sin embargo, son de uso particular (por eso no les he hecho ficha) y, si no queremos que les pongan un candado y dejar de contar con ellas para una emergencia, no deben usarse salvo en caso de necesidad real.
El itinerario incluye un tramo de kilómetro y pico de asfalto. Carece de interés y, si hay forma de saltárselo, mejor: se ahorra un cuarto de hora que podrá ser mejor empleado.
ADVERTENCIA: Toda la "literatura" de esta ascensión y las demás de la cresta es igual pero en las otras aparecen fotos distintas, ilustrando el tramo que corresponde a cada pico.
DETALLES: En el cruce del arroyo con la carretera de Pandetrave (LE-243), se ve salir una pista a cada lado del arroyo. La de la ribera sur, más separada del cauce, junto a una palloza. Sin embargo, yo tomé la de la ribera norte, que tras ganar un poco de altura, entra en un bosquecillo, con abedules a un lado y algún roble al otro. Más tarde, esta opción se revelaría menos conveniente. Al cabo de un trecho, bastante ameno, salí de los árboles; a mi espalda, el Corcadas se levantaba más allá de la boca del valle. Y entonces, vino el inconveniente: la pista vadea el arroyo y hay tres palmos y pico de agua. Como no tenía ganas de mojarme los pies, seguí remontando la orilla derecha del riachuelo, por prado como ya dije, hasta encontrarme con otra pista que bajaba de la parte alta de esta ladera e iba igualmente a cruzar el río, esta vez por unas piedras que me permitieron pasar en seco.
Al otro lado, ya en la orilla sur, esta pista se encuentra con la que había ido siguiendo en origen, que hace una curva a derechas y se dirige al suroeste, ganado altura por esta ladera, cubierta ahora de matorral. Al poco, encuentra otra pista que llega del oeste, posiblemente la que salía junto a la Palloza y por la que hubiera llegado aquí con más comodidad. Tras juntarse las dos, nuevo cambio de dirección para ir ya al este, paralelamente al eje del valle, cuyo fondo queda ahora bastante abajo. Tras cruzar un modesto espoloncillo, entré en el pequeño circo que forma la cara norte de la Peña Vallines? impresionantes 450 metros de alternancia de pendientes neveros y bandas de roca, que se alzan sobre una pradera de un verde increíble.
Aquí, la pista da un amplio rodeo por la derecha, siguiendo la curva del monte, y vadea el desagüe del circo antes de evitar por la derecha (sureste) una modesta eminencia, marcada en el mapa como cota 1.673, que surge en pleno valle. Tiré la mochila y me dirigí a través del matorral a las rocas que la coronan, desde donde la vista del entorno es impresionante: Corcadas y Gildar a través de la boca del valle al oeste, la cara norte de la Peña Vallines al sur, el Coriscao al fondo al este y los prados sobre el Arroyo Luriana al norte? Luego me arrepentí: merecía panorámica. Tras volver a la collada, retomé la pista que muere poco más allá junto a una de las cabañas de pastores que cité antes.
A partir de aquí, tomé una senda claramente dibujada en la hierba. Tras pasar otro espoloncillo y vadear un barranco, entré en la cabecera del valle. La senda transcurre ahora pegada al cauce del Arroyo Luriana. La nieve empieza a ganar cada vez más terreno y, aunque la traza queda cubierta y no hay huella ni hitos, la ruta queda toda a la vista: a la derecha del Coriscao, está el modesto saliente llamado Alto de Valdeloso; por el punto más bajo entre ambos, ganaré el cordal. Para ello, atravesé los neveros al pie del Alto de la Cardosa, siguiendo más o menos el eje del valle. Cuando este gira a la derecha para ir al Collado de la Cardosa, yo continué recto, derecho al Alto de Valdeloso. Cuando me pareció que la pendiente era cómoda, fui derivando un poco a la izquierda para salir a la cresta, como ya dije, en la amplia horcada al sur de la pirámide cimera del Coriscao.
Una vez en la cresta, fui siguiendo primeramente el lomo del cordal, hasta que vi una senda trazada claramente en el pasto duro de la vertiente oeste y me dirigí a ella para avanzar con más comodidad. La pendiente es intensa pero regular y se no se lleva mal. En la cumbre, surgen unas modestas rocas, entre las que se asienta el hito. Aquí me encontré a las únicas personas que vi en todo el día. Las vistas son todo lo fantásticas que uno puede imaginarse mirando dónde está esta montaña? y, si no, pincha en las panorámicas. Tras un buen rato sin saber si mirar a Picos de Europa, al Alto Carrión, al Vallines dominando el valle por donde había subido o hacia la cordillera en general? dejé la cumbre camino del segundo objetivo del día: la Tabla Mal Rota.
Para ello, comencé por descender por la cresta al noroeste, amplia, cubierta de hierba salpicada de piedras y bastante empinada, sobre todo al principio. Alternando fuertes bajadas y rellanos y cambiando de dirección cuando lo hace el cordal, llegué al Puerto de Salvorón, amplio collado y punto más bajo del recorrido entre este par de picos. A mi derecha, al norte, la perspectiva sobre Picos de Europa va variando, mientras que al otro lado la Peña Vallines muestra el fuerte carácter de su cara norte, que había quedado oculta hacía rato. Tras el collado, el cordal se hace amplio e impreciso hasta convertirse más en una ladera abierta. Afronté la subida por donde mejor me fue pareciendo (hacía rato que se esfumó toda señal de senda); al principio, caminando por un pasto duro salpicado de piedras y más tarde, en los últimos 15 ó 20 metros previos a la antecima sur de la Tabla Mal Rota, marcada en el mapa como cota 2.065, gateando por unas gradas de hierba y roca.
Una vez en la antecima, encontré una hilera de antiestéticos piquetes, restos de una alambrada, que recorría el cordal de aquí en adelante. Para alcanzar la cumbre, ya sólo fue cuestión de remontar los últimos 60 metros de desnivel por una loma herbosa amplísima. Una vez en cumbre, lo dicho, las vistas como las del Coriscao pero con la Peña Vallines y las Cifuentes, en Picos, mostrando ángulos más sugerentes. Para bajar, lo primero que hice fue volver a la antecima sur.
Una vez de vuelta en ella, para acortar el descenso y conocer otro valle, me metí por una vaguada muy abierta que cae al oeste: el Valle de Puermán. Perdí rápidamente altura por unos neveros con el punto justo de consistencia para disfrutar patinando. Me mantuve todo el rato por la vertiente izquierda (S) del amplio valle, bastante separado del eje del mismo, pues era donde mejor estaba la nieve y además, el camino lógico para llegar a unos prados con sendas dibujadas en la hierba, que había visto desde arriba. Llegué así a los mismos, bastante encharcados y efectivamente atravesados por varias sendas paralelas, más me parece trazadas por cuadrúpedos que por bípedos.
Tras atravesar un par de praderas, cuidando de no meter la pata (literalmente) en algún trampal, las trazas me llevaron al inicio de una pista que se dirigía al noroeste, introduciéndose en un bosquete de robles, por el que perdía rápidamente altura hasta salir de los árboles, bastante cerca del cauce del Arroyo Puermán. La pista toma entonces dirección suroeste, deja atrás y bastante cerca una palloza arruinada y llega a escasos metros de la carretera de Pandetrave. Antes de desembocar en la misma, en el kilómetro 7, recorre un trecho paralela a ella. Una vez en el asfalto, no tuve sino que bajar cosa de kilómetro y medio por la carretera para llegar a donde había dejado el coche.

