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Suscribirse al canal contenidos Ascensión a el Aguja Cadier (3022 m) por Bucuesa -- 10/07/1988
Vía: (Frondiella Central, Frondiella Norte, Anónimo, Frondiella Norte, Corredor y Cara Sur, Refugio de los Vascos, Chalet de Aragonesas, Llano Chetro y La Sarra.) --
(55 visitas)
  • Hora de salida: 11
  • Hora de llegada: 18
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Bastante facil
  • Días: 1
  • Tipo: Ascensión
  • Gps: Sin fichero GPS
  • Sin panorámicas
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Aguja Cadier  (3022 metros)
Mapa de Frondiellas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
Mapa de Frondiellas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
FRONDIELLA NORTE Y ANONIMO O AGUJA CADIER.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Asomados a la Frondiella Sur, son las once de la mañana del 10 de Julio de 1988, tenemos programa por delante a pesar de que nos encontramos por encima de los 3000 metros de altitud.
Desandamos de nuevo el camino hasta la Cima Central y nos alargamos por un plano nevero que corona la cresta hasta la Cima Norte de las Frondiellas con sus 3068 metros de altitud tras una breve trepada por roca limpia.
Allí hay otros navarros que han subido desde los Arrieles y nos invitan a un trago mientras charlamos animadamente.
-¡Qué hacen unos navarros aquí en San Fermín!
-No hagáis caso, no hay quien esté en Pamplona tantos días de fiesta.
Estamos frente al Pico Anónimo y en medio tenemos una brecha de respeto que hemos de atravesar si queremos hacer el pico. Están empezando a comer cuando nosotros hemos terminado, les pedimos que nos hagan una foto cuando estemos en el pico, uno de ellos es fotógrafo profesional.
Descendemos una cresta granítica fácil a base de dar vueltas buscando camino que encontramos y que nos deposita en un cuello de nieve 50 metros más abajo. Hago profundas huellas pues hemos dejado todo arriba, nos permitimos un guapo paso de brazos en una laja desplomada y tras dejar la nieve nos incorporamos a una pared granítica, bastante vertical y aérea pero muy corta que nos permite alcanzar el Pico Anónimo o Aguja Cadier con sus 3022 metros de altitud. Hemos empleado alrededor de media hora.
Nos hacen un par de fotografías pues no saben si ha salido bien la primera y luego cuando revelemos el carrete se confirmará eso de que “dime de qué alardeas y así sabré de qué careces.” Saldrán movidas ambas.
Indicamos el camino a dos montañeros que bajan del Balaitus Hacia la Brecha de Latour y continuamos inflándonos de paisaje, nos llenamos de Arrieles y Pallas, Buscamos el Abrigo André Michaud… la majestuosidad de las Crestas del Diablo por el este con los Ibones de Vuelta Barrada y Seleusere, un poco más allá las Faxas y siguiendo al sur las conocidas cimas de Zarre, Llena de Cantal y Tebarray además de la, desconocida para nosotros, Cresta de Musales, Forqueta y Pondiellos.
Nuestros amigos se van cuando iniciamos la vuelta pues las nieblas han tardado en llegar pero finalmente lo han hecho.
En veinte minutos, ya que conocemos las claves de la vuelta, estamos recogiendo las mochilas. El día se está poniendo un poco feo, por las puntas no queda ya personal y además se nos ha “agotado” el paisaje y por lo tanto nos vamos para abajo.
Ni siquiera nos acercamos a la Cima Central ya que no nos hace falta, dirigimos nuestros pasos en busca del inicio de la parte superior del corredor para hacer idéntico camino que a la mañana. Nos metemos al corredor y entramos muy despacio al tramo vertical pues Rosa se quiere asegura más de lo necesario en cada paso. Posiblemente le haya motivado negativamente el cambio de tiempo.
Se convencerá ella sola cuando el corredor se ensanche un poco y la pendiente se suavice mínimamente. Se puede clavar algo más de 10 centímetros cargando el peso sobre los talones pero esa técnica…
Es la una cuando de la mano y al trote nos tragamos el nevero, echamos unas gaseosas en el ibón y recibimos la alegre visita del sol ya que las nieblas se han disipado.
Resbalamos plácidamente junto al barrano hasta cerca del Ibón de Reespumoso, contemplamos la tersa y mágica quietud de sus azulísimas aguas mientras echamos otro trago pues el día ha entrado de nuevo en calores.
A las dos y cuarto estamos de nuevo en el Chalet de Aragonesas. Comemos dentro protegidos del férreo sol que campa y sobre las tres y media, hemos recogido todo en las mochilas, no nos queda otra cosa más que salir para abajo y en sentido contrario a los paseantes vespertinos que suben a visitar el ibón.
Dos horas después estamos en la Sarra que por cierto está a tope de gente. Cogemos agua de nieve para nuestra hija que se encarga muy mucho de encargárnosla siempre que vamos a la montaña y continuamos “destrepando” en el coche hacia nuestra casa, en una tarde antítesis perfecta de una primavera lluviosa y nublada mientras comentamos la honradez del montañero, que tras hacernos un pequeño bollo en el coche, nos ha dejado sus datos y el de su compañía de seguros en nuestro limpiaparabrisas.


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