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Chimborazo desde Riobamba |
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Desde el refugio de Carrel |
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El Chimborazo (6310 metros)
Desnivel total subida acumulado: 1100 metros.
Tiempo total ascensión: 6 horas.
Tiempo de descenso: 4 horas.
Punto de partida: Refugio de Whymper.
Acceso: Desde Riobamba se accede al principio por carretera y luego por pista, al refugio de Carrel (4800 metros). Desde aquí hay una caminata de aproximadamente 1 hora hasta el refugio de Whymper.
Datos: El Chimborazo, con sus 6310 m es la montaña más alta de Ecuador. Como la mayoría de las montañas de este país se trata de un volcán. Es además la montaña más alejada del centro de la Tierra debido a que el diámetro terrestre en la latitud ecuatorial es mayor que en la latitud del Everest (aproximadamente 28º al norte).
El nombre de la montaña proviene del Quechua: Chimborazo, razo, rasu = nieve y chimbo quizás del chimbana = cruzar, puesto que tres pasos rodean la montaña. Para los indígenas locales el Chimborazo es el símbolo del Taita (padre). Hacia el comienzo del siglo diecinueve se consideraba al Chimborazo como la más alta montaña del planeta. Esta reputación llevó a muchos intentos por conquistar su cima, especialmente durante los siglos diecisiete y dieciocho. El primer hombre que llegó a la cumbre fue Edward Whymper con los hermanos Louis y Jean-Antoine Carrel en 1880. Como hubo muchas personas que dudaban de este éxito, Whymper subió otra vez, por un camino diferente el mismo año con los dos ecuatorianos David Beltran y Francisco Campaña. La mejor época para la ascensión del Chimborazo es los meses de Junio, Julio y Diciembre. Descripción: Dos días antes habíamos subido al Cotopaxi, y tras el descanso en Riobamba, nos dirigimos hacia el objetivo del viaje a Ecuador: el Chimborazo. Ya en el refugio del Cotopaxi estuvimos hablando con unos guías y nos comentaron que la ascensión estaba muy complicada. Como dato en todo el mes de Agosto sólo un canadiense había logrado coronar la cumbre. La ruta normal inviable, tenemos que buscar una alternativa mas arriesgada que la normal. O sea que salimos con las esperanzas de cumbre bastante bajas. Además viendo la ascensión que tuvimos al Cotopaxi, viento, nieve, niebla, y viendo como evoluciona el tiempo, la cosa pinta mal.
Salimos pues de Riobamba con nuestro todoterreno dirección al refugio de Carel, el cual es accesible por pista. La mayor parte del trayecto está asfaltado pero la parte final es pista en estado regular. Como se trata de una reserva hemos de pagar 10 dólares por persona por entrar. Cuando nosotros pasamos no había nadie, así que no pagamos, luego al bajar negociamos un poco y de tres sólo pagamos uno. Llegamos al refugio y. Fuera mucho viento y frío, aunque de momento despejado. La visión del Chimborazo es sobrecogedora, inmenso. Desde aquí ya vemos que el glaciar está fatal. Cogemos todos los bártulos y nos disponemos a subir hasta el refugio de Whymper, que está más arriba. Se trata de una caminata de una escasa hora (se puede hacer en menos tiempo pero las mochilas pesan demasiado, y estamos a 4800 metros, con lo que nos lo tomamos con calma). Antes de salir entramos en el refugio y coincidimos con unos polacos que han intentado subir y no lo han conseguido, les ha cogido una tormenta y se han tenido que bajar. El camino de subida sale de detrás del refugio. Nada más salir pasamos por un pequeño monumento donde se encuentran las placas de la gente que ha dejado su vida en esta montaña, sorprendente pero hay bastantes, lo cual nos hace reflexionar de que esta montaña no es fácil. El camino está marcado en un terreno arenoso. Hay superar 200 metros de desnivel. Lo peor de todo es el peso de la mochila y el incómodo viento. El camino no tiene pérdida y finalmente tras una escasa hora llegamos al refugio. Primera sorpresa, estamos solos en el refugio, no hay nadie más que Vaya a intentar la ascensión. Nos acomodamos en la gélida habitación. Aprovechamos para charlar un poco con el guarda (buena gente), y le ayudamos a sacar bombonas de gas y a poner un poco de orden. Como todavía es relativamente pronto salimos a estirar un poco las piernas y ver la ruta por la que queremos subir. Tras el paseo nos ponemos a cocinar ya que si bien hay gas y cacerolas, la comida te la tienes que subir. Son las cinco de la tarde y estamos cenando. Pronto al saco ya que tenemos intención de empezar a andar a las once de la noche. El madrugón es para evitar la caída de piedras de unos amenazantes seracs por los que tenemos que pasar y poder coger la nieve en buenas condiciones.
Nos levantamos a las 10?30 de la noche. La verdad es que no hemos conseguido pegar ojo entre el frío, el viento y el nerviosismo. Desayunamos tranquilamente y nos preparamos para la ascensión. Son aproximadamente las 11?30 cuando salimos del refugio. Una densa niebla nos invade, y además del viento ha nevado. Está todo helado. La ruta ?normal?, que es la que no vamos a coger, se ve claramente que sale a la derecha del refugio. Nosotros seguimos de frente por un sendero que se dirige a la pared. Avanzamos despacio, pues el viento es muy fuerte. Poco a poco nos vamos acercando a la pared sin ganar mucha altura al principio. Superamos un primer resalte salimos a un rellano donde a la izquierda del todo suele haber un pequeño lago (seco ahora) y sitio para vivaquear. Estamos en el final del glaciar, al cual vamos a entrar. Giramos un poco a la izquierda y vamos buscando un sendero que se eleva, siguiendo en un principio la misma dirección. El avanzar se hace pesado ya que la ausencia de nieve-hielo (glaciar en claro retroceso), hace que le terreno sea arenoso. Vamos progresando ahora con mayor pendiente, siguiendo unos hitos, que pronto van a desaparecer.
Ya más arriba por fin entramos en el glaciar (a transcurrido casi una hora desde que salimos del refugio). Nos ponemos los crampones, el arnés, el casco, nos encordamos). Entramos en el glaciar, cuyo estado es bastante lamentable, posiblemente uno de los peores por los que haya andado. Andamos por hielo viejo de color negro, con lo que tenemos que andar con cuidado y clavar bien los crampones, ya que avanzamos por una pendiente considerable. Poco a poco mientras hemos ido ganando altura nos hemos puesto por encima de la niebla, pero sigue haciendo viento aunque ahora vamos un poco más protegido al ir bastante pegado a la pared.
Debemos de realizar una especie de zeta enorme por el glaciar, siempre en sentido ascendente. Buscamos el mejor de los caminos, teniendo incluso a veces que salir del hielo y pisar de nuevo rocas y restos del glaciar, sobre todo al principio.
Avanzados un poco por este terreno, debemos de pasar por la primera parte preocupante. Pasamos por debajo de unos seracs en bastante mal estado. Pasamos de prisita, con más miedo que vergüenza porque la cosa la verdad no está para bromas. Superado este paso vamos girando a al izquierda para ganar altura ahora con más desnivel. El hielo vuelve a aflorar. Entramos en una canaleta en al que debemos de meter un fisurero para asegurar el paso. Salimos de la canaleta y giramos un poco de nuevo a al derecha, para más arriba girar a la izquierda (en este punto nos encontramos con una estaca).
Seguimos ahora progresando por pendiente pronunciada. Tenemos ya claro hacia donde debemos de ir. Más arriba a la derecha aparece el lomo de la montaña que hemos de coger para poder acceder a la cumbre. Para ello debemos de ir todo para arriba, con tendencia un poco hacia la derecha. A medida que progresamos la pendiente se acentúa, cogiendo incluso 50º. Debemos de utilizar un par de tronillos de hielo ya que la cosa está bastante complicada. Cuando salimos de la pendiente más pronunciada nos encontramos con otra estaca. Saliendo de este paso la pendiente se modera, hasta alcanzar el lomo del cordal. Antes de llegar a este punto descansamos un poco y nos hidratamos, ya que parece que arriba el viento pega fuerte. Alcanzamos el cordal y efectivamente el viento es casi huracanado, imposible pararse porque es helador. Una sorpresa más. El comienzo del cordal está limpio de hielo, aunque escasos metros. Giramos entonces a la derecha para iniciar lo que sería la última parte de la ascensión. Pronto nos encontramos de nuevo con una pendiente un poco complicada, totalmente helada y pronunciada, asegurándola de nuevo. Salimos de la pendiente y tenemos delante nuestro toda una pendiente para remontar. Esta parte resultó muy monótona. Sin tiempo para parar, mirada al suelo, pensando los pasos porque la altura ya empezaba a hacer mella y además con mucho frío y viento.
Desafortunadamente uno de los compañeros dijo que no podía más. Se encontraba muy mal como consecuencia de la altura. Lo valoramos y decidimos seguir un poco más. Pero al cabo de un rato la misma situación, incrementada por el mal tiempo que se nos pone. Empieza a nevar con una ventisca de miedo. Estamos a 6105 metros de altitud, nos falta una hora para la cumbre, hemos hecho lo más difícil, sólo nos queda un ?paseo? tras llevar seis horas de ascensión, pero definitivamente lo debemos de dejar. La situación del compañero es extrema y la bajada puede ser muy complicada con una persona que no está en buenas condiciones. Una pena porque estábamos en condiciones tanto físicas como mentales para alcanzar la cumbre, pero no pudo ser, eso sí las montañas siempre estarán ahí para volver a intentarlo.
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