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Suscribirse al canal contenidos Ascensión a el Countende (2338 m) por Bucuesa -- 09/07/2018
Vía: (Sin especificar) --
(95 visitas)
  • Hora de salida: 6
  • Hora de llegada: 15
  • Meteorología: Mixto
  • Dificultad: Bastante facil
  • Días: 1
  • Tipo: Ascensión
  • Gps: Sin fichero GPS
  • Sin panorámicas
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Countende  (2338 metros)
Mapa de Countende y Anie  procedente de ING  francés. Vía en amarillo.
Mapa de Countende y Anie procedente de ING francés. Vía en amarillo.
COUNTENDE Y ANIE EN CIRCULAR DESDE ABEROUAT.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

No habíamos estado nunca en Countende y nos va a servir como móvil para darnos una vuelta por Lescun y conocer el Refugio de Aberouat y su entorno. Juan se queda ejerciendo de padre y nosotros nos vamos, es domingo 8 de Julio de 2018.
Lescun no está lejos pero decidimos marchar por la tarde pasa pasar la noche allí y así conocer algunas de las incógnitas que, si lo haces por la mañana te saben a incordio y pérdida de tiempo.
La carretera al refugio está muy bien indicada dentro de la maraña de pistas y carreteras de Lescun. Pasamos por medio del pueblo y remontamos la estrechísima y empinada a tramos, carretera que nos deposita en el Aparcamiento de Aberouat a 1420 metros de altitud.
Tenemos tarde sobrada para ver el inicio de nuestro camino, es el GR10 y también localizamos un cartel que nos indica el Camino al Plateau Sanchese que utilizaremos para nuestra circular y sobre el que tenía algunas dudas.
Nos levantamos a las seis de la mañana, está amaneciendo y a las seis y media nos ponemos en marcha tratando de aprovechar la mañana ya que a la tarde puede haber tormentas dispersas. Hay cierta nubosidad que esperamos se disipe.
Pasamos por el refugio con la vista puesta en el enorme Paredón del Petit Billare tocado con boina como todas las cimas de nuestro alrededor con la excepción de los Organos de Camplong que vamos a llevar a nuestra derecha y tras un breve tramo la pista se convierte en camino para introducirse inmediatamente en el húmedo hayedo y llanear en dirección noroeste siempre en la ladera del Barranco Braca de Azuns.
El camino es un sube y baja y el altímetro se encarga de decirnos que sube más que baja en contra de lo que pensamos pues cuando salimos del hayedo estamos por encima de los 1500 metros de altitud.
Camino y barranco se aproximan mientras continuamos ascenso girando hacia el oeste en busca de la Cabaña de Cap de Baitch sobre los 1700 metros de altitud. La Countende, afilada y neblinosa nos contempla desafiante y Las Paredes de Soum Couy metidas en la nubosidad nos cierran camino para que no nos perdamos.
Pasamos por la cabaña y continuamos camino al oeste para remontar junto al barranco que nos enseña los primeros neveros acunados en las depresiones orientadas al norte.
El GR bien balizado nos eleva en busca de un altiplano contenido entre Soum Couy y Countende y antes de alcanzar el Col de Anies que suponemos al frente, tomamos una línea de hitos que prosigue ascenso hacia el sur. Se trata de una serie de caminillos dispersos en una ladera caliza muy meteorizada y que nos depositan en un lomo coronado por una cruz. Ese lomo se prolonga hacia el este orientado a Countende y hacia allí nos vamos.
Es un rellano kárstico relleno todavía de profusos neveros en el que la línea de hitos pasa por la base de la Cara Oeste de Countende en la que se aprecia perfectamente la brecha que divide a la arista Cimera y el corredor-pedriza que permite alcanzarla directamente.
Los hitos marchan al Anie como comprobaremos después y nos dejan con la duda de por dónde hemos de ascender a la arista cimera. Lo hacemos a pico pasado ya que el acceso directo a la brecha está muy descompuesto.
Una rampa suave y mixta de verdura y caliza nos deposita cómodamente al sur de nuestro objetivo donde nos recibe un paredón de respeto y nos enseña los cortados de la este del pico.
Antes de descender en busca del corredor que hemos desechado me arrimo a la parte oeste de la pared para ver y aparece un tenue caminillo que vamos a seguir pues tampoco perderemos gran cosa.
El caminillo sin hitos faldea en suave ascenso la cara oeste Countende y tras faldear un gran gendarme nos deposita en la Brecha Countende a la que llega el corredor que podríamos haber subido.
Hay que destrepar unos metros por caliza decente, mucho mejor que el astillado entorno y remontar a un hombro desde el que contemplamos un par de torreones también muy descompuestos y por detrás de ellos nuestro objetivo que no va a ser fácil.
Al comenzar el faldeo del primer torreón imaginamos más que vemos un caminillo que en suave ascenso faldea los torreones iniciales y ya cercano a la arista prosigue más indeciso todavía, atraviesa un par de depresiones nacidas de brechas de la arista y en medio de un terreno no difícil pero pestoso nos deposita en la Cima de Countende situada a 2338 metros de altitud0 son las nueve de la mañana.
Las nieblas siguen acantonadas en cimas y valles próximos. Se trata de nieblas volanderas que nos dificultan la visión del paisaje aunque en las distancias cortas no sean significativas. Hacemos algunas fotos desde el lugar en que la arista cimera cambia de dirección y nos damos la vuelta sobre nuestros pasos con muchos cuidados.
Volvemos hasta la brecha con cierta premura y con la intención de localizar, si es posible, a alguno de los cuatro que hemos adelantado y que ya pasaban bajo nosotros cuando hemos faldeado el primer gendarme.
No los vemos ni lo haremos, tampoco vemos el Casquete Somital del Anie y nos echamos para abajo por el corredor que no hemos subido y que no está tan descompuesto como nos pareció desde abajo. Alcanzado el nivel superior del nevero iniciamos un faldeo hacia la Norte del Anie limitada por la Arista Nordeste.
Alrededor de los 2200 metros recuperamos el caminillo y los hitos dispersos que lo acompañan y nos vamos hacia el collado contemplando un potente nevero que se refalda en la cara norte del pico.
Hay dos caminillos: uno que asciende suavemente para alcanzar la zona intermedia del nevero y el otro que asciende por la orilla este del nevero. Nosotros cruzamos el nevero por abajo y tomamos el que no lo atraviesa ya que sin material no sabemos desde abajo si tendrá huellas.
No vemos ni huella en el nevero ni huellas de paso en el camino que llevamos y es que hay un tercer caminillo que parte desde abajo y rodea al Anie por el noroeste. Nosotros continuamos para arriba hasta alcanzar la Arista Nordeste desde la que contemplamos el Valle de Anaye y los Billares entre las nieblas que no se disipan.
La arista es amplia y ascendemos por la misma siguiendo débiles trazas de camino y apoyando puntualmente las manos hasta que alcanzamos la base de otro nevero en el que un buen hito sugiere que hay que seguir, ahora, nevero arriba.
El nevero orientado al oeste ascenderá más de lo que imaginamos y se llegará casi hasta la cima contenido por un par de crestones. Nosotros tomamos el crestón derecho del nevero, situado al este del mismo y nos vamos trepando pared arriba con la pretensión de que nos deje volver al camino poco más arriba.
No será así pues cuando nos asomamos a nuestra derecha comprobamos que el nevero prosigue y tendremos que remontar la pared utilizando corredores y pasando algunos crestones que nos obligan a emplear las manos a conciencia sin tener gran dificultad pues son en general pasos de IIº.
Tras un tramo un poco más feucho por tieso, la pared se cuesta y nos deja en una prominencia coronada con un hito de piedras pero la arista prosigue al oeste en suave descenso hacia las nieblas. Algo más elevado oscurece entre ellas y el nevero al que no hemos entrado llega hasta el punto de inflexión de la arista al que también llegan hitos que emergen del nevero.
Luego guiados por hitos y por voces proseguimos ascenso hasta coincidir con las últimas zetas de la vía normal y con los cuatro que hemos adelantado, nos dicen que son cinco con el GPS, que serán nuestra única compañía en todo el día además de las nieblas.
Son las diez y cuarto de la mañana cuando alcanzamos la Cima del Anie situada a 2507 metros de altitud. Charlamos con ellos pues hay un argentino y echamos un bocado tras ponernos la camisa. La conversación es intrascendente al menos para mí que estoy interesado en la arista sudoeste y las nieblas que, volanderas, la ocupan intermitentemente procedentes del sudeste.
Hoy nos vendría bien el GPS pues lo que viene es un plato de poco gusto: se trata de alcanzar el Collado de Anaye y preveo alguna complicación además de las nieblas. Media hora después nos vamos para abajo siguiendo la vía normal.
Bajaremos alrededor de 200 metros de desnivel cuando aparece a nuestra izquierda un camino que puede ser la opción que buscamos pero poco después marcha para arriba como si fuera hacia el collado con Casterne por donde creo que hay un descenso corto al Valle de Anaye y lo desestimamos pensando que sería una variante más suave para subir al Anie.
Hemos confundido Añelarra con Casterne y lo que hacemos es bajar al fondo para remontar fácilmente por neveros en busca de un collado amplísimo al oeste de Añelarra y no al oeste de Casterne. El altímetro va bien pero estamos hablando de cotas similares.
El collado es una especie de altiplano lleno de dolinas en las que anida la nieve pero allí aparece una línea de hitos que marchan al sudoeste faldeando la sierra por la vertiente sur de la misma y será nuestra salvación pues no descartábamos tener que volver hacia el Collado de Anies.
No nos interesa su dirección pero hacia el sur la intuición me dice que hay paredes y estos hitos son únicos.
Los hitos se introducen en el Karst de Añelarra y en contra de nuestros intereses, se alargan horizontalmente mientras nos enseñan un caos de grietas de considerables proporciones que intimidan.
Vamos a tener que dar una vuelta de la leche si en el mejor de los casos se deciden a bajar al valle y si, finalmente comienzan a ahondarse y ya lo tengo claro hay que seguirlos a cualquier precio.
Buscarán una parte amable de la pared y de corredor en corredor por un lugar impensable que incluye algún escalón en el que hay que emplear las manos, rompe la pared y nos deposita en las pedrizas inferiores, justamente frente a un poste indicador que confirma mis suposiciones: giramos al este, ya en el fondo y ponemos rumbo a Lescun. Es la una menos cuarto.
El valle, muy llano ya, nos deposita poco después en lo que supongo como Col de Anaye, sobre los 2050 metros de altitud, ya que a partir de allí inicia un primer descenso siempre en dirección nordeste hasta un pequeño rellano herboso en el que hay un ibonciecho próximo a desecarse. A nuestra izquierda se desarrolla una faja de paredes continuas que rondarán los 200 metros de altura y en ningún momento apreciaré la posibilidad de descenso entre ellas pero las nieblas todavía juegan a esas alturas.
El Valle de Anaye es largo e inconfundible tanto por las laderas de Anie-Countende como por las de los Billares y poco después se vuelve a arrellanar en un doble rellano relleno de bloques calizos en los que el caminillo trata de mantenerse en la ladera derecha del valle sobre el praderío y por encima de los caos de bloques.
Salidos del Rellano de Cayolars de Anaye, un nuevo descenso por senda en el praderío nos conduce a la Surgencia del Barranco Anaye y a las cabañas a las que no iremos pues mientras contemplamos nuestra subida a Billare nos pasamos de su emplazamiento.
Poco después termina el praderío y cruzamos el barranco para entrar en el hayedo por la orilla izquierda del mismo. El camino sombrío y húmedo alcanza un rellano herboso y allí nos sentamos a comer sobre una gran piedra, son las dos menos cuarto.
No perdemos mucho tiempo pues Rosa está empeñada en ver nubes negras y alrededor de las dos continuamos para abajo hasta alcanzar el camino picado en el resalte y enseguida llegar el Plateau de Sanchese situado a 2100 metros de altitud.
Contemplamos la espectacular y especialísima Cascada del Barranco de Anaye que fotografíamos convenientemente y sin solución de continuidad atravesamos el plateau y tomamos la pista que baja a Lescun por la orilla izquierda del barranco.
Habremos caminado alrededor de medio kilómetro por la pista que vuelva a Lescun cuando surge al nordeste un camino acartelado y balizado en amarillo, nos llevara de resalte en resalte entre reducidos prados salpicados por el hayedo para remontar alrededor de 300 metros de desnivel. El camino está muy húmedo a tramos pero generalmente es sombrío y profusamente balizado, conduciéndonos con facilidad al Aparcamiento de Aberouat donde finalizamos nuestra circular cuando son las tres y cuarto de la tarde.
Ha sido una pena la persistencia de las nieblas por un doble motivo: por una parte nos ha hurtado el paisaje y por otra, más importante todavía, nos ha dificultado en la orientación del tramo menos controlado de la circular. Sabemos que no es muy conveniente funcionar con nieblas en terrenos poco conocidos si hay que cambiar de valles y no se aconseja hacerlo. Por otra parte, la cubierta nubosa nos ha regalado una temperatura estupenda para mover los 1750 metros de desnivel que hemos acumulado en la jornada. Todo no se puede conseguir aunque se pida.




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