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Suscribirse al canal contenidos Ascensión a el Monte Perdido (3355 m) por erns -- 05/10/2017
Vía: (Circular por las Escaleras) --
(226 visitas)
  • Hora de salida: 7
  • Hora de llegada: 18
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Dificultad media
  • Días: 3
  • Tipo: Ascensión
  • Gps: Sin fichero GPS
  • Ver panorámicas
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Monte Perdido  (3355 metros)
Monte Perdido, la gran montaña caliza europea. A 3355 metros de altura sobre un paisaje atormentado, retorcido, descompuesto, roto, caótico. Dominio del
marrón rojizo, ocre, amarillo, blanco hueso de brillo siniestro. Reino árido en disposición desordenada. Quizá el infierno sí, pero un infierno al que hay que
llegar cruzando el paraíso. Apacibles y verdes valles; imponentes cañones de vertical y pétrea arquitectura; frondosos bosques y rugientes ríos.
Dejemos la poesía y volvamos a la realidad prosaica de una espectacular ruta de montaña que hicimos Jesús, David y yo en tres días:
1.- Torla- Pradera- Senda de los Cazadores- Faja Pelay- Refugio de Goriz
2.- Refugio de Goriz- Punta Escaleras- Monte Perdido- Cuello del Perdido- Añisclo- Punta de las Olas- Refugio de Goriz
3.- Refugio de Goriz- Torla por el fondo del cañón
Primer obstáculo a salvar, 520kms desde Madrid, serio inconveniente cuando es un sábado de octubre con un tiempo meteorológico espectacular. A la una
menos veinte de la tarde llegamos a la barrera de Ordesa y ya no se puede pasar. Hay que añadir, entonces, doce kilómetros a la hoja de ruta.
En las proximidades de un parking a la salida de Torla, tomamos un senda señalada por indicadores que dicen, a la pradera por Turieto. Siento no saber lo
que es Turieto, si un paraje, una peña, un bosque, o el propio sendero. El inconveniente es para los pies, pues lo ojos disfrutan encantados. Cogemos el
sendero, por un puente cruzamos el río, giramos a la izquierda y subimos río arriba por su vertiente izquierda.
Hace calor, pero se va bien bajo la sombra del bosque. El camino se monta en la ladera, gira decidido al este para entrar en el gran cañón de Ordesa. Abajo
al noroeste se ve la entrada al valle de Ara, Bujaruelo. A nuestra izquierda, norte, impresionantes farallones, el Tozal de Mallo, pared del Gallinero. Altivos
circos, Carriata, Cotatuero. Tras seis kilómetros, llegamos al cruce de la senda de los cazadores. Hacia la derecha asciende este camino, muestra magnífica
de ingeniería ancestral.
No exento de peligro, hay que subir muy concentrado, ya que el camino se retuerce entre precipicios hasta el mirador de Calcilarruego, 650 metros más
arriba, sobre un espolón en la muralla. No hemos avanzado un metro, pero estamos en la cota 1950. Entre cantiles, por la huella que dejaron los glaciares discurren las fajas. Nosotros avanzamos ahora por la faja Pelay hasta el final del cañón. Este acaba en al amurallado Circo de Soaso donde se observa la famosa cascada Cola de Caballo, algo desmochada por el estiaje.El murallón tiene dos puntos débiles por donde se puede salvar. Las clavijas de Soaso o bien las zetas del GR11. Pillándonos éstas más a mano subimos por
ellas salvando la pared. Ya montados sobre el Circo avanzamos hacia el norte, trepando barreras rocosas y caminando sobre suaves praderas. Por encima de
nosotros el paisaje es árido y el relieve surralista. Casi anocheciendo llegamos a Goriz, tras seis horas y cuarto de dura caminata. Cena copiosa y sueño
reparadador, listos para afrontar la dura jornada que nos espera. La ascensión al Monte Perdido por la escaleras.
A falta de amanecer arrancamos por detrás del refugio en dura pendiente, siguiendo la vía normal del Perdido. Los primeros metros se atragantan un poco hasta que se calientan las piernas. Hacia la cota 2500, tras flanquear una pared rocosa aparece a nuestra derecha un corredor por el que abandonamos la vía normal. Subimos por este pedregoso corredor a ganar un collado que asemeja lo alto de un tobogán. En el collado giramos a la izquierda siguiendo los hitos por una vira algo expuesta pero fácil. El camino está hitado hasta la cima. Sin descanso, ascendemos por terreno roto pero estable. Se superan las barras rocosas con fáciles trepadas hasta el píe de Punta Escaleras. Los hitos nos llevan a la izquierda, por donde ganamos la cresta de esta curiosa peña, como collera de mula salida de un cuadro de Dalí. Frente al Cilindro de Marbore, nos recibe un aterrador precipicio. Por una cresta fácil hacemos cima, primer tres mil del día. Por el lado norte de Punta Escaleras descendemos a un collado y continuamos la ascensión buscando las dos chimenas que nos permitirán ganar la cima desde esta vertiente.
Coronamos Monte perdido, 3355m. Sopla un viento frío del norte que se mitiga con el calor humano de las muchas personas que en ese momento la ocupan. Suben y bajan como en una romería por la vía normal. Sin embargo por las escaleras hemos subido tres grupos bastante espaciados. Disfrutamos del pirineo en todos sus puntos cardinales.
Bajamos unos metros por el norte, vía normal, hasta un ancho collado donde giramos a la derecha en busca del cuello del Perdido. Volvemos a estar sólos.
Avanzamos por una amplia loma donde aún aguanta algún neverillo. Poco antes del cuello el camino se precipita y hay que extremar la precaución pues hay mucha piedra suelta. Desde arriba estudiamos las subida al Añisclo y Punta de las Olas. Bajamos al cuello donde reponemos energías. En el corredor hay hielo y nieve, es corto el tramo por donde tenemos que transitar pero empinado, por tanto peligroso, imprescindibles crampones y piolet.
En estas estamos cuando desciende del Perdido un hombre, es extranjero y pregunta por el collado de Añisclo. Le indico y tira para abajo. Lleva un enorme mochilón, pero por no llevar no lleva ni bastones. Cuando llega a la zona húmeda con hielo resbala. Afortunadamente el terreno es aún ancho y no muy empinado. Desde donde está hay unos treinta metros de nieve helada para ganar la roca por donde flanquear a la terraza. Al segundo resbalón se nos encoge el alma y le decimos que aguarde para que cruce con nosotros. Llega David a su altura y le coloca los crampones, el hombre no sabía. Cruza él, cruzamos Jesús y yo detrás, recupero los crampones y se los subo a David, cruzamos ambos. El hombre, que era inglés, se despide muy agradecido. Esta zona no es como el Monte Perdido, por aquí no pasa ni “Dios”. Convendrá el lector conmigo en que a este hombre se le apareció la Virgen y no voy a comentar más.
Flanqueamos destrepando con cuidado, pues hay piedra suelta y ganamos este pequeño valle colgado y alargado bajo el Añisclo. Cota 3030. Ascendemos en diagonal por nuestra derecha hasta alcanzar un sendero poco marcado pero con hitos que sube en fuerte pendiente y por terreno algo inestable hasta la cresta. Una pequeña trepada y en un momento estamos en la cima. Añisclo o Soum de Ramond 3259m.
Desde la cima salimos por la arista sur hasta que nos obliga a girar a la derecha a un hombro color blanco hueso, donde bajaremos a la izquierda en busca de una horcada. Allí un hito nos señala una chimenea para bajar de destrepe fácil, pero peligrosa por la cantidad de grava suelta que hay en los apoyos. A media chimenea escapamos por la izquierda hacia una pedrera que baja directa al sendero que va a Punta de las Olas. Si se sigue por la chimenea se va a parar al mismo sitio un poco más abajo. La pedrera es inestable, hay que descender despacio y con cuidado. Ancha al principio se va estrechando y bajamos de uno en uno para nogolpearnos con las piedras que arrastramos. Desde luego no es una vía recomendable ni para subir, ni para bajar del Añisclo.
Logramos la senda y en un corto paseo subimos a la punta de las Olas. 3022m. Descubrimos desde aquí el cañón de Añisclo, ¡qué magnífico espectáculo!
Abandonamos la última cima del día. Un hito nos marca una corta chimenea que baja a una senda hecha a base de pasos y que en dirección sur baja a la muralla que defiende la Punta de las Olas en esta vertiente. Hay exceso de hitos, y tomamos unos que nos llevan a una chimenea vertical donde cuelgan dos cuerdas con nudos sujetas a un pitón ¡¡Por aquí no es!! Retornamos hacia la izquierda por los almenares de este farallón hasta un hito grande que permite bajar al GR que vemos a nuestros pies. Tomamos dirección hacia el collado de Goriz, a la derecha en el cruce. Aún nos queda disfrutar del majestuoso circo que forman el Añisclo y la Punta de Las Olas en esta orientación. Cruzamos el collado de Goriz y en un ratito divisamos el refugio. Unas cervecitas, buena cena, charla sobre estas once horas de grandes sensaciones y a dormir. Sorprendente lo bien que se come en Góriz.
El lunes por la mañana salimos tristes y ojerosos hacia Torla. El descenso lo hacemos por el centro del cañón de Ordesa. Es un agradable paseo en el que disfrutamos del colorido otoñal del bosque y del rugir de las cascadas que aquí llevan mucha más agua. Desde la pradera volvemos al parking de las afueras de Torla por Turieto. Aun nos queda el desagradable trámite de volver a Madrid. En fín, ruta de montaña que recordaremos con satisfacción para siempre.






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