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Suscribirse al canal contenidos Ascensión a el Secús (2341 m) por klaus -- 18/06/2019
Vía: (Aguas Tuertas) --
(202 visitas)
  • Hora de salida: 9
  • Hora de llegada: 17
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Facil
  • Días: 1
  • Tipo: Ascensión
  • Gps: Sin fichero GPS
  • Sin panorámicas
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Secús  (2341 metros)
Croquis Sui Generis
Croquis Sui Generis
El nombre de Secús alude a una sierra de murallas imponentes que sirve de decorado a una de las postales mas famosas del Pirineo oscense, la llanura de Aguas Tuertas. La imagen típica de los meandros del río donde abreva el ganado, o la del dolmen prehistórico, casi siempre incluye alguno de los paredones que se levantan al fondo, montañas cuya denominación emplea el término Secús para muchas cimas, como el Rincón de Secús, el Puntal, la Cúpula, o tan solo Secús para la cumbre que hoy ocupa nuestro anhelo. La ruta pergeñada sale desde el aparcamiento habilitado en la pista que sube al Llano de Aguas Tuertas, con intención de recorrer la planicie hasta su final y seguir a continuación el curso del barranco de la Rueda. Desde el Puerto de Achar se efectuará el ascenso definitivo a la cúspide de Secús, de panorama gratificante, para después regresar al punto de inicio a través del Puerto de Acher y bajando a la vera del torrente de Barcal. Vamos, lo que viene a ser un itinerario circular.

-DATOS TÉCNICOS:
-inicio, fin del tramo carrozable de la pista a Aguas Tuertas, a 1360m.
-duración, en torno a las 6 horas en total.
-desnivel, 1050 metros de subidas y bajadas.
-Secús a 2351m.



-DESCRIPCIÓN:
desde el remozado camping de Oza el pavimento de la carretera que conduce a Guarrinza y Aguas Tuertas empeora para menoscabo de la suspensión de los vehículos. Los socavones y bujeros se multiplican sobre el piso de cemento, gravilla, y tierra que esperan en adelante. Curiosamente el tramo de carretera que va del camping al aparcamiento de la Mina está peor que la pista de tierra que conduce a Aguas Tuertas. Así, esquivando baches y vacas, se llega a la anchura donde aparcan los coches de manera aleatoria.

Una pasarela de cemento salva las aguas del torrente de Barcal nada mas comenzar la excursión. Fijarse en la trocha ascendente que sale en la otra margen. Su trazado marca el camino por donde regresaremos. Ahora, sin embargo, toca caminar por la pista, en una recta larga que no se hace tediosa por lo espléndido del paisaje. Un regalo que se obtiene al echar la mirada atrás y contemplar las altivas montañas que hacen de divisoria con Linza.

El repecho final que salva el desnivel de entrada a Aguas Tuertas presenta atajos a las curvas de la pista. Hitos y pinturas del GR-11 marcan las zetas de un sendero que mas arriba transpone una cancela ganadera. Dejar la portilla cerrada al paso. Un refugio pastoril recibe al visitante al final de la pista y anuncia la entrada en la llanura.

Sin hacer la visita de rigor al dolmen encamine pasos por la senda del GR-11 que, después de atravesar una ladera de roquedos, desemboca en el mar verde de Aguas Tuertas. Caminar a lo largo de la llanura con las primeras luces de la mañana es uno de los esparcimientos mas gratificantes de hacer en todo el Pirineo.

Vacas y caballos afortunados tienen su residencia de verano en los pastos de la llanura, aumentando si cabe la hermosura pastoril del entorno. El sendero del GR-11 marcha por el lateral de la pradera, mediante una traza estrecha y a veces fangosa por las Aguas Tuertas. Nuestro rumbo debe abandonar el viraje del GR-11 hacia Estanés, con idea de seguir el curso del barranco de la Rueda que afluye al llano por el oeste.

El terreno mullido de hierba se deja andar por cualquier sitio, en busca o a la vera del torrente de la Rueda. Avanzar junto a su orilla supone la mejor referencia para ascender al Puerto de Achar, y los saltos y pozas del barranco entretienen y acompañan la marcha.

La subida por la margen derecha orográfica del torrente alterna tramos de monte traviesa y otros donde se marca la traza de un sendero. En todo caso la dirección es evidente, y mas arriba ya se intuye el tobogán verde de acceso al collado. Queda en el lateral de la pared colorada que se desprende del Anatera.

Mojones de piedras asoman de manera intermitente para señalar el trayecto obvio hacia el puerto. Al final se dibuja una traza mas marcada de camino, bajo los pliegues horizontales del Secús y junto a las laderas descarnadas del Anatera que parecen venidas de Marte.

Restan las lomas postreras de tasca para alcanzar el Puerto de Achar, enmarcado entre los farallones del Secús y las lutitas del Anatera. El paisaje trasero muestra la vastedad de lomas del Barranco de la Rueda y de Aguas Tuertas, junto a un horizonte pirenaico en el que despuntan muchas e ilustres montañas.

Una muga de carácter fronterizo se alza en la comba del Puerto, donde la vista se recrea en el paisaje hacia la otra vertiente. Con la Sierra de Lenito y Peña Forca en lontananza, dos montañas atraen la mirada del recién llegado al puerto, el Castillo de Acher y su distinguido relieve junto a la muralla abrupta del Costatiza. La senda desciende ahora en busca del siguiente collado o puerto, el de Achert, que se identifica por tener debajo un talud de paredes rojizas. Sin embargo, si la intención es ascender al Secús, encima del collado pronto se descubre un rastro de senda que dibuja una media ladera en subida. Hasta aparecen marcas de pintura como referencia para el avance.

En esta diagonal hacia la cúspide del Secús hubo que rodear varios neveros de fuerte inclinación para evitar sustos. La ladera esquistosa tampoco es que sea muy firme, los resbalones están asegurados. Supongo que la senda marcada por hitos y pinturas salva la pendiente a base de lazadas, a cambio quien sus escribe insistió en la diagonal para evitar las palas de nieve hasta alcanzar unos escarpes mas inclinados.

La trepadilla por estos escarpes, que recuerdo no forman parte del trayecto marcado por las pinturas y mojones, tiene escasa dificultad, de grado I, siendo lo deleznable de la roca el mayor estorbo. Cuestión de no tropezar para salir enseguida a la falda del Secús, una loma a subir a discreción.

Conforme se asciende hacia el Secús, la muralla vertical del Costatiza adquiere un porte soberbio, a tal extremo que desborda en poderío y belleza al mismísimo Castillo de Achert, o al menos esa es la impresión que se tiene desde esta perspectiva. Quizás su posición a caballo entre dos cumbres tan llamativas y populares como el Bisaurín y el Castillo de Achert le hacen pasar desapercibido, pero la extraordinaria silueta del Costatiza merece un capítulo aparte. La ladera de pedriza del Secús resulta inclinada en su rampa final, dejando a la vera un estrato horizontal que guarda un par de cuevas o abrigos naturales.

La salida a la cresta del Secús nos deja muy cerca del mojón cimero, donde aquel día soplaba un ventarrón de sur que obligaba a protegerse bajo los resaltes de la cumbre. El protagonista inmediato que destaca por encima del resto del paisaje es el Bisaurín, con su formidable pared norte, pero también hay otros motivos en los que detener la mirada, como la amplia extensión de prados del Barranco de la Rueda ascendido y de Aguas Tuertas.

Entre 3 y 3 horas y media puede costar la subida desde el inicio hasta la cumbre del Secús, así que conviene tomar un merecido descanso para reponer fuerzas y de paso entretener la mirada con el desfile de picos que asoman en el horizonte.

En el descenso de la cima habrá que poner la mirada y encaminar pasos hacia el Puerto de Achert, a través de un camino señalizado de manera ocasional con pinturas de GR. Se cruzará un torrente bajo los escarpes del Anatera para acabar con el descenso y remontar la cuesta a la plana del collado. Aquel día otro nevero estorbaba la marcha por el sendero y hubo que improvisar sobre la ladera inestable de lutitas.

En la meseta del Puerto de Achert o Collado del Barcal asoman los sedimentos de las lutitas en superficie, dando como resultado un paisaje marciano de vivos contrastes y dominado por la fortaleza del Castillo de Achert. El murallón del Costatiza sigue impresionando por el tamaño y verticalidad de sus acantilados, y por lo afilado de su cresta.

El largo descenso a la orilla del torrente del Barcal comienza mediante un tímido sendero por la margen derecha orográfica. Su traza parece ir a media altura y dejar abajo el curso del barranco, así que como la mejor referencia es el torrente aquel día se optó por seguir unos hitos de piedra cercanos al lecho del arroyo. En ocasiones se dibuja una vereda sobre el terreno, como en el momento de cambiar de orilla al distinguir una traza evidente.

La proximidad del torrente y el colorido de sus laderas hacen el descenso vistoso y entretenido. El rastro de senda mantiene su avance por la margen izquierda, aunque quizás conviene pasar a la otra orilla en un momento de acercamiento al curso de aguas. Servidor continuó por el lado izquierdo orográfico, y tuvo que realizar un vadeo abrupto mas abajo.

El prolongar la bajada por la orilla izquierda supone darse de morros con un estrecho del barranco cuyo vadeo resulta forzoso. Los taludes de hierba y roquedo son inclinados, tanto en el descenso al río como en la posterior subida, debiendo prestar cuidado en no das un traspiés y aterrizar mal. La silueta del Castillo de Achert, al menos así le parece a quien sus escribe, resulta mas impactante desde aquí abajo que la vista desde las alturas del
Puerto y en la cima del Secús.

Ya en los prados de la otra margen resta un trecho breve para alcanzar una cabaña pastoril, aquel día protegida con un vallado alrededor. Antes se debe atravesar una barranquera afluente del Barcal, de laderas pronunciadas que requieren esfuerzo y prudencia.

La senda, en el trayecto de bajada hasta volver al aparcamiento de la pista, no abandona la margen derecha del barranco, gracias a una traza clara que atraviesa las campas superiores al hayedo. Mas abajo, sin entrar en la fronda del bosque, se transpone una alambrada para el cierre de ganado que ese día estaba electrificada, cuidadín al pasar.

En el final se dibuja un zeta sobre la ladera salpicada de hayas, aprovechando el único momento de sombra de todo el recorrido, antes de regresar al vado del Barranco de Barcal y su aparcamiento.










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