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Senderismo Can Cerdanyola - Bullidor de la Llet - Els Empedrats - Refugi Sant Jordi por PITOTE -- 07/05/2019
Jornada: (1 día) --
(37 visitas)
  • Zonas: Cadí — Pedraforca,
  • Duración sin descansos: 04:00
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Muy facil
  • Días: 1
  • Num. Personas: 1
  • Tipo: Senderismo
  • Desnivel de subida: 700 metros
  • Desnivel de bajada: 700 metros
  • Distancia: 15000 metros
  • Agua: Agua prácticamente en todo el recorrido
  • Observaciones:
  • Gps: Sin fichero GPS


Can Cerdanyola - Bullidor de la Llet - Els Empedrats - Refugi Sant Jordi  
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En la zona sur de la Serra del Moixeró está uno de los parajes más bonitos y fotogénicos de la sierra.
Se trata de la subida al Refugi Sant Jordi desde el paraje de Can Cerdanyola. Es una ruta que pasa por un punto realmente fantástico, el Bullidor de la Llet, y otros parajes no menos interesantes, como son los recorridos de costado a costado, en diversos puntos, del Torrent de Pendís, en la zona conocida como Els Empedrats.
Yo lo descubrí hace poco, a raíz de diversas consultas en internet sobre algunas pequeñas cimas de la zona. En su inicio se hallan los restos de lo que fuera el antiguo Hostalet, en un minúsculo vecindario conocido precisamente como L,Hostalet, en el que se halla una casa de colonias, La Salle Natura, antiguamente Can Cerdanyola, en la que se realizan actividades organizadas en relación con la naturaleza, y la Font Nostra. También en este punto se halla el refugio Vents del Cadí, situado en una rehabilitada masía anexa a L,Hostalet.
Para ello me dirijo hacia la población de Bagá, en la misma tomo la dirección de Gisclareny y, a los pocos quilómetros, cojo una desviación a mano derecha que, en forma de pista de tierra, me lleva hasta el punto denominado Can Cerdanyola, frante al cual hay un pequeño aparcamiento para coches.
Dejado el coche en este lugar, me preparo para la excursión y comienzo a andar por un tramo ancho de pista. Atravieso mediante un puente el Torrent de Pendís y, al otro costado del mismo, giro hacia la derecha y sigo por un corto tramo de pista más. En este tramo bajo el Torrent de Pendís también se conoce como Riera dels Empedrats.
Acabado este tramo entro en un sendero, muy marcado, que, además de ser el sendero local PRC-125, forma parte del recorrido de la ruta Cavalls del Vent. Es un sendero precioso que avanza entre el arbolado, al costado del torrente. Después de recorrer un buen tramo del mismo, unos veinticinco minutos de andadura, llego a un cruce. El sendero principal sigue de frente. Hacia la izquierda, un indicador me señala otra senda hacia el Bullidor de la Llet y a ella me dirijo. Después de avanzar un corto tramo y dejar una desviación a mi derecha llego a un curso de agua. Un puente de troncos de madera, muy bien arreglado, me permite vadearlo. Al otro costado realizo una corta subida, descendiendo por el otro lado. Después, llego a una nueva torrentera, bastante inclinada, recta y caudalosa, por la cual desciende un impetuoso curso de agua. A su lado un perfecto camino permite subir hasta su parte superior. Arriba del todo se encuentra la maravilla conocida como Bullidor de la Llet.
Del centro mismo de una gran losa de piedra salen dos enormes chorros de agua, de unos veinticinco o treinta centímetros de diámetro, que vierten su agua con gran fuerza al cauce pedregoso que se encuentra debajo de los mismos. Además de estos dos chorros, otros menos importantes y más finos también vierten agua al cauce directamente mediante agujeros en la roca. Es una visión fantástica, una pequeña maravilla. A parte de estas surgencias de agua, también es digno de ver el torrente que baja encajonado entre un lecho de rocas a una velocidad impresionante y, además, con mucha fuerza y anchura. En un tramo del inclinado descenso hay puestas unas barandillas de madera en un pequeño recodo del terreno que permiten observar casi desde encima mismo el curso de agua. Saco muchas fotos del lugar y, además, con mi móvil, algunas escenas de vídeo. Después de contemplar durante un buen rato este interesante lugar vuelvo sobre mis pasos regresando al camino principal. Ni que decir tiene que no hace falta llevar agua alguna para esta excursión, ya que la misma se encuentra en abundancia.
Ya en el mismo, comienzo a subir de nuevo, otra vez pasando por zonas muy agradables y bonitas, siempre con la compañía del Torrent de Pendís a mi derecha.
Después de otro buen rato de camino llego al punto en el que empieza la zona conocida como Els Empedrats, zona muy cerrada del recorrido, cuyo punto más estrecho se halla en el Estret d,Escriu. Primero subo hasta una especie de pasillo rocoso, algo arreglado y con una baranda de piedras de protección, que se encuentra sobre el Bullidor de la Llet a una cierta altura del mismo, aunque desde aquí no se puede observar. Después, entro en un estrecho congosto por el que desciende el Torrent de Pendís, pero por el cual el sendero pasa directamente por su cauce. Y cuando digo directamente, es literal. Al menos en seis o siete tramos tengo que cruzar la torrentera, por la cual desciende un buen caudal de agua, en la mayoría de los puntos mojándome totalmente los pies. En toda la zona el torrente se desprende montaña abajo formando abundantes cascadas, algunas de bastante importancia, y pequeños remansos. Aunque en algún punto hay algunas piedras que permiten el vadeo del curso de agua, en otros no hay otro modo de pasar que no sea hundiendo los pies en el mismo. Además, como que las piedras están mayoritariamente mojadas, es fácil resbalar. Un resbalón no es peligroso pues no hay alturas reseñables, pero si puede ser fastidioso, ya que caer en el agua puede implicar mojarse la cámara de fotos y el móvil, dejando ambos artilugios inservibles. Voy recorriendo, pues, todos estos recovecos del terreno, sin prisas y sacando fotos siempre que puedo. La zona no tiene desperdicio y a ambos costados altas y verticales rocas vigilan mi progresión.
Acabada la zona de Els Empedrats el camino prosigue ladera arriba en general al costado del torrente. En algún punto se aleja del mismo y discurre por zonas más llanas y arboladas. Bastante arriba llego a la zona alta del Torrent de Pendís, por la que el mismo baja con menos alegría y alcanzo un pequeño recodo llano y verde a un costado del cual se halla una fuente, la Font Gran d,Escriu, por cuya cañería baja un delgado hilo de agua, y al costado de la cual me siento un rato a descansar, bajo la sombra de algunos árboles.
Después, reemprendo camino en dirección al Refugi Sant Jordi. Después de andar un rato más al costado del torrente, dejo definitivamente el mismo y circulo por una amplia y marcada senda que, aunque en algún tramo es bastante llana, en otros sube con bastante inclinación, dando algunas revueltas a izquierda y derecha.
Bastante arriba, llego a una zona de prado, algo inclinado y muy verde, en el cual observo algunas reses vacunas apacentando tranquilamente.
El sendero discurre por el centro del mismo y va subiendo poco a poco, pasando por algunas zonas algo húmedas, hasta que llega al punto en el que ya puedo observar el refugio. Un poco antes de llegar al mismo, una enorme haya, de grandes proporciones y con muchas ramificaciones, preside la zona.
Al cabo de poco rato más llego frente al refugio, que encuentro cerrado. Al parecer en esta época solamente abren los fines de semana. Al otro costado una senda, en forma de GR, el GR107 se dirige hacia el Coll de Pendís, ya en lo alto de la sierra.
Yo acabo aquí mi recorrido. Saco algunas fotos de la zona y estudio un poco las indicaciones que hay puestas en dos diferentes puntos, con señalizaciones hacia diversos sitios, para si vuelvo en otra ocasión a algunas de las pequeñas cimas cercanas.
Después de relajarme un buen rato frente al refugio, ya que voy muy bien de tiempo y hace muy buen día, comienzo el regreso por donde he venido.
Paso otra vez por la Font Gran d,Escriu, recorro de nuevo con sumo cuidado la zona de Els Empedrats, sacando algunas fotos más, y, ya en el cruce con la corta senda que va hacia el Bullidor de la Llet, vuelvo a ir hacia el mismo, ya que, sinceramente, vale mucho la pena y es un tramo muy corto de desviación.
Disfruto un rato más del panorama y, después de un buen rato, definitivamente, emprendo el regreso hacia la zona de aparcamiento en Can Cerdanyola.
Es una excursión que recomiendo mucho. Sobre todo a finales de invierno y en primavera, épocas en las cuales el caudal de agua que desciende por la montaña está en su máximo esplendor. Supongo que hacia finales de verano y principios de otoño debe de ser otra cosa.
El recorrido total es de unas cuatro horas, sin prisa alguna. Y se realiza un desnivel aproximado de unos setecientos metros.

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