De Robledo de Chavela al embalse de San Juan
Robledo de Chavela - Embalse de San Juan
Estamos en las estribaciones meridionales de la Sierra de Guadarrama, donde las montañas pierden altura y su relieve se hace más suave. La vegetación es aquí más propia del clima mediterráneo continentalizado que del de montaña. Nos vemos rodeados de pinos piñoneros, encinas y fresnos adehesados. La ruta comienza en Robledo de Chavela (903 m), uno de los pueblos más importantes de la comarca, y desciende hacia el sur hasta llegar al embalse de San Juan (570 m), considerado el límite entre los dominios de las sierras de Guadarrama y Gredos. Es una ruta muy fácil de 15 km de longitud que hicimos de ida y vuelta (30 km en total) y que transcurre siempre por pistas forestales de tierra y carretera. Las pendientes están casi siempre presentes pero son siempre muy suaves.
Esta ruta en bicicleta la hice en junio de 2005 con mi clase del instituto y varios profesores de educación física como responsables. Llegamos en autocar por la mañana al centro de Robledo de Chavela, donde nos subimos a las bicicletas y comenzamos la ruta. Tomamos la carretera convencional M-512 en sentido Navas del Rey para salir rápidamente del núcleo urbano. Es un tramo llano que transcurre bastante recto entre cultivos y pastos. Es la única zona que fuimos por carretera, aunque el tráfico es bastante escaso. Después de unos 3,5 km llegamos a un cruce de donde sale una carretera a la derecha indicando Cebreros. La tomamos y avanzamos por ella otros 1,1 km.
Es entonces cuando vemos que sale a la izquierda de la carretera otra sin asfaltar. La tomamos para abandonar definitivamente las carreteras asfaltadas. Esta nueva pista se adentra en una zona más boscosa haciendo curvas y subiendo suavemente. Estamos definitivamente en los dominios del monte bajo, rodeados siempre de bosques más o menos y montañas pequeñas pero alejadas de las masas de la zona central del Guadarrama. Las subidas y bajadas se alternan pero a la ida predominan los descensos. Pasaremos por varios cruces pero siempre seguiremos por la pista principal, la que continúa de frente.
Unos 8,4 km después de haber entrado en la pista de tierra veremos que sale otra a nuestra derecha bajando fuertemente hacia el fondo del valle, que lo tenemos siempre a nuestra derecha. Bajamos por ella y vemos que a unos doscientos metros se bifurca en dos pistas. Vamos por la de la izquierda y tras otros 1,2 km de bajada nos encontramos con otra pista que sale de nuevo por la derecha. La tomamos y en unos 500 m llegamos a la orilla del embalse de San Juan. Estamos en un brazo del pantano que avanza hacia el norte y disfrutamos de un entorno muy plácido y recóndito. Nos bañamos, comimos y descansamos en su orilla para tomar fuerzas para la vuelta. Nos lo pasamos muy bien.
El regreso lo hicimos siguiendo el mismo itinerario que el de la ida. Fue entonces cuando pagamos dos importantes errores cometidos: hicimos el regreso sobre las 4 de la tarde de un día de junio a unas altitudes de unos 600 y 700 metros, con el consiguiente calor sofocante, y la mayoría llevó menos agua de la necesaria. Todo esto, unido a que el regreso es casi todo subida, hizo que nos resultara bastante dura. Nunca hemos pasado tanta sed y el cansancio se vio acentuado por el calor. Pudimos llegar al autocar gracias a dos fuentes que nos encontramos por sorpresa y a que pedimos agua en una casa situada en el comienzo de la pista de tierra. Por eso recomiendo hacer esta ruta en cualquier mes fuera del verano y, naturalmente, llevar agua de sobra (como siempre). No recuerdo cuánto tiempo empleamos en hacer la ruta pero calculo que echaríamos en torno a una hora y media a la ida y otro par a la vuelta.