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Noticia: Jesús Calleja afronta el reto de convertir en alpinistas a seis novatos en un pico de 6.040 metros
- Entidad: Pirineos3000.com
- Email: entidades@pirineos3000.com
- Fecha evento: 12/12/2009
A Jesús Calleja le salen los desafíos hasta de debajo de los riscos. El último al que se ha enfrentado el aventurero leonés es irse al Himalaya con seis neófitos de la montaña y convertirles, en tan solo cinco semanas, en consumados alpinistas. Este original reto se ha plasmado en Desafío en el Himalaya, un programa ya grabado, que se emitirá en cinco entregas y que Cuatro estrena el domingo, 13, en horario estelar (22.15). Aunque por su intrincado punto de partida, el nuevo espacio muy bien podría haberse llamado Al filo de lo imposible, como el espacio de TVE.
Y es que parece también imposible que 18.000 personas acudieran al casting en tres semanas. "La idea surgió por la avalancha de correos de fans de Desafío extremo que llegaron a la web de Cuatro queriendo apuntarse a hacer un desafío conmigo", recuerda Calleja. Los ocho aspirantes seleccionados, entre los que figura un joven de Granollers llamado Miguel Ángel Cervantes, son "gente urbana en buenas condiciones físicas", que no tienen nada que ver con la montaña. Algunos son, incluso, "asiduos de la noche" que se han hecho una apuesta con los colegas o que quieren dar un giro a sus vidas. Muchos de los que se presentaron a las pruebas de selección, como apunta Calleja, no lo habrían hecho si hubieran sabido lo que les esperaba. "Ha resultado durísimo, porque es un desafío radical, intenso y potente", advierte.
La primera criba se hizo en unas condiciones bastante más benignas, ya que los ocho preseleccionados realizaron las pruebas en los Picos de Europa, como podremos ver en el primer programa.
Los seis elegidos viajaron desde allí a la región de Zanskar, en el Himalaya indio, donde les esperaba el Pico sin Nombre, una mole nevada de 6.040 metros de altitud. "Nuestra misión era enseñarles a ser alpinistas sobre la marcha", explica Calleja. ¿Entrenar a seis inexpertos en un pico de más de 6.000 metros? En eso consiste, según el aventurero, el auténtico desafío: "Subir una montaña que sería difícil para mí y encima llevándome a unos pardillos".
Calleja promete emociones fuertes porque, como en todo buen reality, se ha grabado todo sin trampa ni cartón. Se les verá llorar, flaquear y hasta discutir y con roces con los compañeros. "Hay mucho conflicto porque metimos a dos personas que no tenían nada que ver en una tienda de campaña y...". Lo que no harán será rivalizar por un premio en metálico, ya que la única recompensa que obtendrá el alumno más aventajado será acompañar a Calleja en uno de sus desafíos extremos. "No estamos en el típico reality en el que te despellejas hasta la muerte por un premio. La seguridad es tan importante en un sitio tan peligroso como al que vamos que no podemos proponer una competición de darse tortas", deja claro.
Al final, todos vuelven sanos y salvos, pero algunos con la espinita de no llegar a la cumbre. Los creadores del programa tienen tanta fe que ya están preparando una segunda edición. "Hombre, a no ser que nos estrellemos en los audímetros", admite.
Y es que parece también imposible que 18.000 personas acudieran al casting en tres semanas. "La idea surgió por la avalancha de correos de fans de Desafío extremo que llegaron a la web de Cuatro queriendo apuntarse a hacer un desafío conmigo", recuerda Calleja. Los ocho aspirantes seleccionados, entre los que figura un joven de Granollers llamado Miguel Ángel Cervantes, son "gente urbana en buenas condiciones físicas", que no tienen nada que ver con la montaña. Algunos son, incluso, "asiduos de la noche" que se han hecho una apuesta con los colegas o que quieren dar un giro a sus vidas. Muchos de los que se presentaron a las pruebas de selección, como apunta Calleja, no lo habrían hecho si hubieran sabido lo que les esperaba. "Ha resultado durísimo, porque es un desafío radical, intenso y potente", advierte.
La primera criba se hizo en unas condiciones bastante más benignas, ya que los ocho preseleccionados realizaron las pruebas en los Picos de Europa, como podremos ver en el primer programa.
Los seis elegidos viajaron desde allí a la región de Zanskar, en el Himalaya indio, donde les esperaba el Pico sin Nombre, una mole nevada de 6.040 metros de altitud. "Nuestra misión era enseñarles a ser alpinistas sobre la marcha", explica Calleja. ¿Entrenar a seis inexpertos en un pico de más de 6.000 metros? En eso consiste, según el aventurero, el auténtico desafío: "Subir una montaña que sería difícil para mí y encima llevándome a unos pardillos".
Calleja promete emociones fuertes porque, como en todo buen reality, se ha grabado todo sin trampa ni cartón. Se les verá llorar, flaquear y hasta discutir y con roces con los compañeros. "Hay mucho conflicto porque metimos a dos personas que no tenían nada que ver en una tienda de campaña y...". Lo que no harán será rivalizar por un premio en metálico, ya que la única recompensa que obtendrá el alumno más aventajado será acompañar a Calleja en uno de sus desafíos extremos. "No estamos en el típico reality en el que te despellejas hasta la muerte por un premio. La seguridad es tan importante en un sitio tan peligroso como al que vamos que no podemos proponer una competición de darse tortas", deja claro.
Al final, todos vuelven sanos y salvos, pero algunos con la espinita de no llegar a la cumbre. Los creadores del programa tienen tanta fe que ya están preparando una segunda edición. "Hombre, a no ser que nos estrellemos en los audímetros", admite.
