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Noticia: El Everest en el horizonte
3.800 metros y subiendo. El cuarto día de la marcha de aproximación al campo base del Everest ha llevado a la expedición de Edurne Pasaban hasta el monasterio de Tengboche, situado a 3.800 metros de altitud. La dura y exigente jornada comenzó muy pronto, a las siete de la mañana, ya que los días amanecen despejados y para el mediodía se nublan e incluso puede llegar a llover, pero desde luego mereció la pena. El madrugón permitió al grupo de la tolosarra ver por primera vez el Everest, además del Lhotse y cumbres que no llegan a los ocho mil metros pero que son muy populares en el Himalaya como el Thamserku (6.623 m.) y el Ama Dablam (6.856 m), la que muchos consideran la montaña más bonita del mundo.
El Sagarmatha, nombre nepalí del Everest que significa 'cabeza del cielo', se divisó desde muy lejos y sólo su punta superior, pero no deja de ser el techo del mundo y levantó una gran expectación, tanto en el seno de la expedición de la montañera guipuzcoana como en los centenares de 'trekkinistas' que lo tuvieron enfrente al doblar un recodo del camino apenas media hora después de dejar atrás Namche Bazar, la primera ciudad que sirvió de enlace en la larga marcha hacia el campamento base. Para Asier Izagirre, por ejemplo, ha sido la primera vez que ha visto el Everest en su vida y aunque, desde lejos, «impresiona, sobre todo sabiendo que nuestro objetivo está justo allí arriba». Aunque, a lo largo de la marcha, sus ojos y comentarios se centraron más en las paredes de los más cercanos Ama Dablam y Thamserku, en los que no pudo evitar imaginar nuevas líneas de escalada en esos imponentes colosos de hielo y roca.
Hoy, la quinta etapa llevará al grupo hasta Periche, a 4.250 metros de altitud. Por el camino, la expedición hará un alto en Pangboche, donde será recibida por el lama del monasterio, quien realizará una ceremonia en homenaje a Edurne Pasaban y sus compañeros para que los dioses les acompañen en su objetivo. Si todo sale según las previsiones, será la tercera semana de mayo cuando los alpinistas ataquen la cumbre del Techo del Mundo.
Puntos problemáticos
Mientras tanto, comienzan a llegar noticias desde el Everest. El Techo del Mundo está este año especialmente seco, después de un invierno con las precipitaciones más escasas de los últimos años. Esta circunstancia, pese a lo que pueda parecer, no entusiasma a los alpinistas. Cuando estas montañas acumulan poca nieve lo que queda a la vista es el hielo, lo que dificulta notablemente la progresión por sus laderas y paredes.
Los puntos más problemáticos en estas condiciones son la cascada de hielo y la pared del Lhotse, que da acceso al Collado Sur. Sin nieve, las grietas de la cascada de hielo, que no es otra cosa que el glaciar que baja del denominado Valle del Silencio, están mucho más abiertas y los numerosos seracs que hay que sortear o escalar se encuentran en hielo vivo, con las dificultades añadidas que eso entraña.
Exactamente lo mismo pasa con los poco más de mil metros de desnivel de la llamada pared del Lhotse. No es lo mismo progresar por ella cuando la nieve permite tallar escalones que hacerlo sobre hielo. «Sobre todo teniendo en cuenta todas las (expediciones) comerciales que suben, en las que hay gente sin demasiada pericia en ese tipo de terreno», apuntó Nacho Orviz.
Y el alpinista asturiano sabe de lo que habla. Ayer mismo, las informaciones que llegaban desde el campo base hablaban de que la última expedición comercial que había llegado, integrada por 'alpinistas' británicos, estaba dedicando estos primeros días a enseñar a sus miembros a colocarse los crampones y a caminar con ellos.
 
Fuente: elcorreo.com