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Suscribirse al canal contenidos Ascensión a el Aneto (3404 m) por Teo -- 02/06/2007
Vía: (Ibones y Collado de Coronas) --
(19006 visitas)

Teo
  • Hora de salida: 8
  • Hora de llegada: 11
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Dificultad media
  • Días: 2
  • Tipo: Ascensión
  • Gps: Sin fichero GPS
  • Ver panorámicas
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Aneto  (3404 metros)
Track del recorrido  (hacer clic encima para ver en grande)
Track del recorrido (hacer clic encima para ver en grande)

Itinerario. Refugio de Puente Coronas, Ibones de Coronas, Acampada entre los ibones inferior y medio ( cota 2.714m),. Collado de Coronas, Puente de Mahoma, cima de Aneto

Desnivel. De Puente Coronas a la zona de acampada entre los ibones : 744m (813 m acumulados)
Y de ahí a la cima de Aneto: 690m (720 acumulados)

Duración (del ibón medio de Coronas al Aneto): algo menos de 2h30min

Participantes: Begoña, Eva, Carlos y yo.






Catalogación según método MIDE, y perfil de la ascensión.


La vía normal para ascender a la montaña más alta de los Pirineos es partiendo de la Renclusa y accediendo al glaciar por el Portillón Superior. Es una ruta larga, bonita pero desgraciadamente muy concurrida.
Nosotros fuimos por la vertiente de los ibones de Coronas, ganando el glaciar del Aneto por el collado de Coronas. Es una atractiva y entretenida opción, que permite disfrutar de la ascensión en un ambiente algo más tranquilo que por la vía normal.


Debemos salir de Benasque en dirección al Hospital de Benasque. Nos desviamos en los llanos de Senarta, en donde sale la pista forestal de tierra que penetra en el valle de Vallibierna. Tras unos 8 km nos deja en el puente y refugio de Coronas. La pista suele estar impracticable en invierno por la nieve. Además, en verano, a partir de julio, la pista está cerrada al tráfico ordinario porque hay un servicio regular de microbuses todotereno que salen desde Benasque y desde Senarta y le dejan a uno junto al refugio. Fuera de esas fechas, podemos subir con nuestro vehículo, pero no está de más llamar al teléfono de la oficina de información del Parque natural para que nos informen del estado de la pista para evitar sorpresas.

Así pues comenzamos a caminar por la pista que sale por la parte trasera del refugio de Puente Coronas (1.970m) en dirección E. Por cierto es el GR11. Serían sobre las 6 de la tarde. Unas pocas decenas de metros más allá, la pista se bifurca a la dcha, el GR11 continúa hacia los ibones y el collado de Vallibierna. Nosotros tomamos el ramal de la izda. girando hacia el N.
Se va por un agradable pinar y no tardamos en ver a lo lejos la cascada por la que desagua el pequeño Iboncet de Coronas, que es hacia el que nos dirigimos






Superado el repecho de la foto anterior se llega a la cubeta en donde se encuentra el Iboncet de Coronas (2.230m, 1 hora)
Y comienza ahora una fuerte subida por la pared este de dicha cubeta.
Estamos a principios de Junio, la temperatura es agradable, casi no hay viento. Vamos subiendo cómodamente el repecho mientras vemos abajo los bosques del valle de Vallibierna en donde está el refugio, y al fondo el valle de la Estiva Freda.






Conforme vamos ganando altura el panorama se va ensombreciendo. Hacia el norte la bruma cada vez más espesa nos impide ver el horizonte en donde debería estar el Aragüells. Empiezan a aparecer los neveros.

Cuando llevamos 1h:50min llegamos al ibón de Coronas Inferior (2.633m). Está completamente helado y todo cubierto de nieve. Ha bajado la temperatura varios grados y rachas de viento frio nos arrojan pequeños fragmentos de hielo al rostro.
Parece increíble, pero en unos minutos hemos cambiado de estación, pasando de la primavera otra vez al invierno.






Antes de que la cosa se pusiese más fea comenzamos a buscar un emplazamiento para acampar. Lo encontramos un poco más arriba, en dirección al ibón medio de Coronas, a 2.714m. El sitio es increíble, justo encima del helado ibón inferior, con la cresta y su brecha de Llosas como fondo.
Era una situación curiosa: si miramos hacia el sur vemos como la luz del sol ilumina el atardecer de un típico día primaveral. Pero si nos giramos hacia la montaña, las amenazadoras nubes grises y la nieve nos intranquilizan.
Cada vez sopla más viento?





No da tiempo a mucho más, tenemos que refugiarnos en la tienda porque las rachas son cada vez más fuertes. Cenamos en frio y al saco.

La noche que pasamos es de las que se recodarán largo tiempo. El viento, lejos de amainar, cada vez soplaba con más fuerza. Las rachas más fuertes golpeaban la tienda doblando las varillas de los mástiles y aplastando y plegando la tienda sobre nosotros en medio de un rugido acojonante. Dos de los cuatro vientos saltaron arrancados de su sujeción a la tienda, rasgando la zona donde estaban fijados . Estábamos convencidos que la siguiente racha iba a arrancar limpiamente el doble techo de una pieza o lo iba a rasgar de lado a lado y nos iba a tocar tirar para abajo en mitad de una noche toledana con los frontales?
Nos aventuramos afuera para hacer unas reparaciones de fortuna, sin mucho convencimiento por el resultado y así comenzó un duermevela en el que no dejábamos de suspirar porque amaneciera pronto. Fué una noche muy muy larga.

Pero por fín llegó el alba. La tienda amaneció tumbada, deformada por el constante viento, con las varillas increíblemente dobladas hasta el punto que no podíamos desdoblarlas ni entre dos. Algo alucinante. Pero había aguantado. Y comenzaba un nuevo día.
Nos fuimos vistiendo perezosamente, agotados como estábamos de semejante noche, y nos dispusimos a salir.




El viento había hecho desaparecer las nubes y pudimos ver por primera vez detrás nuestro la majestuosa silueta de nuestro objetivo: el Aneto.
Serían las 7:30 cuando empezamos a caminar, pero al poco, al llegar al ibón medio de coronas nos debimos de parar para ponernos los crampones de lo helada que estaba la nieve.
Así pues, sobre las 8h comenzamos ya propiamente la ascensión desde el ibón medio de Coronas (2.757m)
El camino era evidente, tenemos allí delante, arriba del todo, el collado de Coronas por donde deberemos subir.





¡Que gusto da ponerse en marcha, notando la tranquilizadora sensación de los crampones clavándose firmemente en la dura nieve!, ¡y qué cómodo y rápido se avanza.!.
Rodeamos el ibón por su cara noroeste.




Y comenzamos la subida hacia el collado. Al principio las rampas de nieve son suaves, pero poco a poco se ponen más verticales. Subimos rápidos y muy cómodos. La nieve está muy dura, pero los crampones clavan perfectamente y subimos seguros.
El ambiente es ideal. Estamos disfrutando. A nuestra espalda el sol ya ha alcanzado al macizo del Posets y al Perdido.






Al fondo se ve el collado, auque no tranquiliza ver la ventisca que está soplando allí arriba.






Estamos ya muy altos. Cada vez hay más claridad. Hemos llegado a la altura de la base del corredor Estasen.
Vemos un poco más abajo de nosotros a dos mozos que se dirigen hacia él.






Estamos llegado a la base del collado de Coronas.






Sin pensárnoslo mucho nos ponemos a trepar por las rocas sin quitarnos los crampones porque está todo lleno de nieve y hielo.
La trepadilla es sencilla (I) y en pocos minutos superamos el collado (3196m, 1h:20 desde el ibón medio).






Al otro lado nos golpea la fuerte ventisca que veíamos desde abajo. El sol aparece de súbito tras el collado y nos deslumbra creando un bonito efecto, poniendo al contraluz la nieve y los pequeños fragmentos de hielo que vuelan a nuestro alrededor.






Un esfuerzo más y trepamos al glaciar del Aneto, alucinando con las vistas que tenemos al otro lado: toda la cara norte del Aneto, el glaciar y al fondo los Portillones.






Después de un ratico de deleite, nos ponemos en marcha, a media ladera, por una zona de fuerte pendiente-
Vamos subiendo y girando poco a poco a la dcha, pegados a la base de la punta Oliveras Arenas.
Ya solo nos queda la pala final.






Casi sin darnos cuenta alcanzamos la cima. Solo el puente de Mahoma nos separa del trámite que supone llegar hasta la cruz. Son las 10:25, nos ha llevado 2h:25 alcanzar a la cima del Aneto (3.404m) desde el ibón medio de Coronas.
Os podéis imaginar nuestra euforia. Especialmente porque para dos de nosotros era la primera vez que alcanzábamos el Aneto.




Abajo: Carlos al inicio del Puente de Mahoma



Nos decidimos a pasar el puente de Mahoma. La cosa está un poco delicada porque hay bastante nieve y algo de hielo, así que no nos quitamos los crampones. La trepadilla es sencilla (I+), pero el patio es considerable a ambos lados.






Alguno se decide a pasar asegurado, pero la mayoría lo hacemos ?a pelo?.






No nos lleva ni cinco minutos llegar a la cruz. En la cima hay además una columna con la Virgen del Pilar y un vértice geodésico.






Resulta impresionante la vista desde aquí arriba. El día es increíblemente luminoso y soleado, aunque hace algo de viento, Todo está por debajo de ti. Ahí mismo está el Mulleres, y hacia el oeste se distinguen claramente el Posets, el macizo del Perdido, el Cotiella?

Estamos todavía en la cima cuando vemos progresando por la estrecha arista SW al mozo que nos habíamos cruzado en el collado de Coronas . El venía desde la Renclusa y tras cruzar el collado ha subido por el Estasen (ver la panorámica).





Comenzamos a descender y aprovechamos para ganar de bajada la cercana punta de Oliveras Arenas (ver ascensión en cresta)

Con un sol radiante y la nieve ya algo más blanda, vamos acercándonos de nuevo al collado de coronas







Destrepar el collado nos obliga a hacerlo con cuidado, la nieve ya no está tan firme como en la subida.






Impresionante la vista del Estasen. La próxima vez que suba al Aneto?







Al llegar al Ibón medio de Coronas, nos regala con una luminosa panorámica que abarca desde el Pico Maldito hasta la brecha de Llosas-






Recogemos los trastos de dormir y volvemos de nuevo a la primavera.
Esta vez, durante la bajada, podemos disfrutar de la hermosa vista del Aragüells dominando el barranco de Coronas..







Nos refrescamos al llegar abajo. ¡Joer ¡como se está junto al rio, en Puente Coronas!

Desde luego, es una experiencia altamente recomendable.





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