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Suscribirse al canal contenidos Ascensión a el Punta Escaleras (3027 m) por ItxasArgia -- 01/09/2007
Vía: (Góriz) --
(3268 visitas)
  • Hora de salida: 8
  • Hora de llegada: 20
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Dificil
  • Días: 1
  • Tipo: Ascensión
  • Gps: Descargar
  • Sin panorámicas
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Punta Escaleras  (3027 metros)
Mapa de la zona y croquis del recorrido
Mapa de la zona y croquis del recorrido
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido está ubicado en el pirineo central de Huesca, comarca del Sobrarbe. Fue creado el 16 de Agosto de 1.918 mediante un R.D. con la denominación de Parque Nacional del Valle de Ordesa con una extensión de 2.100 Ha. El 13 de Julio de 1.982 se amplió su superficie a los actuales 15.608 Ha. y cambió su denominación por el actual de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Toda la zona está dentro de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, declarada por la UNESCO en 1977, siendo Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves. Tanto el Parque como su Zona Periférica de Protección, se extienden por los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella-Sin y Bielsa.

Aunque en la actualidad nos parezca una maravilla de la naturaleza, el parque no ha estado exento del peligro que supone la presencia del género humano. En los años setenta, antes de la ampliación del parque, hubo un proyecto para tender un teleférico entre el Valle de Pineta y el Monte Perdido. Más sangrante si cabe, era el proyecto de la construcción de una gran presa que inundase el precioso valle de Añisclo. Este último caso no fue solamente un proyecto; una compañía hidroeléctrica de la época llegó a construir un pequeño dique en la zona de "Los Estrechos". Parecía que la política de hechos consumados iba a tener un nuevo éxito, pero aquellos agitados años fueron los del nacimiento de las diversas asociaciones "pro lo que fuera". El tesón con el que trabajaron todas las asociaciones ciudadanas que se involucraron hicieron desistir a los promotores de tamaño despropósito y, gracias a Dios, todo quedo en un pequeño susto. Hoy en día ¿se imagina alguien que Añisclo estuviera anegado por las aguas? Pues la verdad, faltó muy poco para ello.

En cuanto a la orografía del parque decir que está dominada por el macizo de las Tres Sorores, la mayor mole calcárea de Europa. Su mayor elevación es el Monte Perdido, del que en forma más o menos radial descienden una serie de impresionantes crestas montañosas y valles glaciares. El más característico y emblemático es el valle de Ordesa, recorrido por el río Arazas que se abre en dirección Este-Oeste. También destacan sobremanera el aún salvaje Cañón de Añisclo, surcado por el río Bellós, en dirección Norte-Sur, las Gargantas de Escuaín, por donde surca el río Yaga en dirección Sureste y el Valle de Pineta, recorrido por el río Cinca en dirección Este. En la vertiente Norte de los Pirineos, ya en territorio francés, el Valle y Circo de Gavarnie, otro impresionante circo glaciar que en su cabecera tiene la cascada más alta de Europa, con más de 400 metros de caída vertical.

Olvidándonos un poco del parque en su conjunto, en esta ocasión nos interesa el Monte Perdido en particular, una de las Treserols como la denominan los aragoneses. La complicada historia geológica y morfológica, unida al riguroso clima, ha dado como resultado su elevada altitud y pendientes escarpadas.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que se pensaba que su ascensión era imposible. El miedo o la indiferencia fueron constantes en el mundo antiguo. A partir del siglo XVIII, el espíritu inquieto y la curiosidad científica hicieron posible que los más adelantados se aventuraran en el interior de estas montañas.

Oficialmente fue el martes 10 de Agosto de 1802, cuando Louis Ramond de Carbonnières, acompañado por cuatro personas, holló por primera vez la cima de esta emblemática montaña. Louis se hizo acompañar por el guía Laurens y su hermano Henri, así como por un paisano llamado Pierre Palu y en el camino se les uniría un pastor anónimo. Célebre se hizo su frase "¡Todos los Pirineos están a mis pies!" Pero no solo estaba sobre todas las cimas de la cordillera, sino que también afirmó que "era el punto más elevado de nuestro hemisferio, de todos los monumentos conocidos......"

Está claro que el Sr. Carbonnières estaba confundido, pero no por ello vamos a quitarle ningún mérito. Con los conocimientos y los medios disponibles en la época era toda una aventura adentrarse en el interior de Pirineos.

La ascensión que realizaron se realizó por la denominada "ruta de las escaleras". En la actualidad, a pesar de ser la original esta ruta no es la más conocida. Es mucho más populosa y conocida la ruta normal por "la escupidera". No se sabe cuál es el motivo de la elección de esa ruta, pero se nos hace difícil pensar que no hubieran vislumbrado la otra ruta, la normal, aparentemente mucho más fácil. También es posible que la orografía fuera distinta a la que conocemos actualmente, tras el gran retroceso que han sufrido los glaciares, sobre todo el siglo pasado.

Cuando nos planteamos subir en esta mítica montaña, se nos ocurrió volver a los orígenes y probar el viejo camino. Como no somos más que unos montañeros de a pie, no teníamos nada claro que pudiéramos llegar hasta la cima, pero nos propusimos intentarlo y si el terreno se nos hacía imposible y no podíamos continuar, nos daríamos la vuelta y no hubiera pasado nada. Tras realizar con éxito la subida, aconsejamos que lo intente a cualquier montañero experimentado en Pirineos. Es una subida preciosa, en la que se combinan zonas de trepada y zonas de trekking. Si no es por desconocimiento, no entendemos cómo puede haber montañeros que hayan subido tres, cuatro o cinco veces a Monte Perdido y no conozca esta vía. El día que realizamos la ascensión pudieron hollar la cima 70-80 personas o más, y solamente ascendimos por las escaleras siete personas. Cuando llegamos a la cima parecía que se estaba celebrando una romería, pero no vimos a nadie en la ascensión por la zona de las gradas.

La ascensión que proponemos comienza en Nerín. Como el paso de vehículos está prohibido, un autobús de montaña sube a un máximo de 32 montañeros hasta la zona de Vacarizuela, un poco más arriba de Cuello Arenas, por 19 ? el viaje de ida y vuelta. En verano parte a las 07,00 horas y los recoge de nuevo a las 20,00 horas para volver a bajarlos hasta Nerín. A lo largo del día también hace otros servicios, pero son más para los turistas, los que se contentan con conocer Monte Perdido a través de las lunas del autobús y acercarse como mucho a los miradores de Ordesa.

00,00 h.: Salida en Nerín. El autobús sale a las 07,00 horas y tras un viaje de unos 35 minutos llega a Vacarizuela. Ver conducir a Horacio (el conductor) es todo un espectáculo. Con una mano en el volante, la otra en la ventanilla y la vista fija en el ganado que hay por el parque, parece que está ausente, pero el autobús lo lleva como una seda.

Horacio es una persona bastante reservada, pero cuando se abre es una persona amena que te va poniendo al día sobre la vida en esta comarca. Entre otras cosas te puede ir contando que los sarrios de esta zona son más pequeños que los del resto de Pirineos, que no beben agua y que se hidratan con los bulbos de unas plantas que guardan bastante la humedad; que el último rebaño de ovejas que queda en Monte Perdido tiene los días contados porque los dos pastores que quedan son dos hermanos bastante mayores y no tienen relevo; que las ovejas son una subespecie de las churras acostumbradas a sobrevivir ante las extremas condiciones de Monte Perdido, que lo mismo pueden estar una semanas o más sin beber agua porque se hidratan igual que los sarrios y que por eso son también más pequeñas; que tendrá que avisarle a nosequien porque no le gustan dónde están esas vacas.....

Así poco a poco, mientras va mirando para todas partes menos a la carretera se llega plácidamente al destino, situado a unos 11 Km., en la zona de Vacarizuela donde nos volverá a recoger sobre las 20,00 horas. Tiempo más que suficiente para ir a Perdido, tomar alguna cerveza en Góriz e incluso echarse una pequeña siesta si el tiempo lo permite.

****Por tanto, antes de comenzar con el relato indicar que los tiempos empleados son totalmente orientativos y se pueden acortar significativamente. Son ?nuestros tiempos? realizados en esta ocasión.

00,00 h.: Salida. Esta vez la buena. Está situada a unos 2.200 metros. Hay que tomar una ancha pista que asciende hacia el NE hasta llegar al collado con unas magníficas vistas del Valle de Ordesa. Si se desea se puede bajar unos metros hasta un mirador.

00,10 h.: Collado. El Macizo de Monte Perdido lo vemos en todo su esplendor. Se bordea el Pueyo Mondicieto por el N, por una vereda bastante espectacular por los cortados que hay hacia Ordesa hasta llegar a una amplia zona llana de pastos conocida como Cuello Gordo.

00,30 h.: Cuello Gordo. Al S, el camino hacia Cuello Arenas. Al NE Góriz. En estos pastos los caminos son infinitos, aunque la dirección a seguir es obvia. Siempre con Ordesa a nuestra izquierda, al O, sin alejarnos demasiado de los cortados. Si el tiempo acompaña podemos ver a lo lejos el Refugio de Góriz, casi a la misma altura a la que nos encontramos.

01,35 h.: Refugio de Góriz. Antes de llegar hemos podido ver el fondo de Ordesa, con la Cola de Caballo en el circo de Soaso. En el refugio nos aprovisionamos de agua para el resto de la jornada.

Cambiamos de dirección hacia el O y comenzamos a subir en paralelo al Barranco de Góriz, sin adentrarnos en él. Vamos salvando pequeños resaltes y subiendo en zigzag hasta que llegamos aproximadamente a los 2.500 m, cuando ya vamos en dirección al barranco.

02,35 h.: Cota 2.500 m. Un amplio corredor entre dos espolones se abre a nuestra derecha (E), mientras el camino de la normal sigue hacia el N, hacia el barranco.

Como nos lo habíamos propuesto, parte del grupo continúa por la vía normal, mientras un pequeño grupo nos aventuramos a subir por la vía original, la de las escaleras.

02,45 h.: Collado del Corredor. La ascensión, aunque corta, se realiza por una pedrera bastante desagradable.

Tras llegar al collado aparecen los primeros hitos que nos harán mucho más llevadera la ascensión y nos indicarán el camino correcto.

Por terreno mixto de cómoda pedrera y cortas escaleras vamos ascendiendo sin pausa hasta llegar bajo los farallones de la Punta de las Escaleras. Lo salvamos por el E, yendo en dirección hacia el Soum de Ramón y después girar 90º para llegar a la cima.

04,00 h.: Punta de las Escaleras (3.027 m). Es una atalaya bastante agradecida a pesar de encontrarse bajo la cima del Perdido. Como es obvio, las vistas hacia el N son nulas, pero amplias en todas las demás direcciones.

Desde la cresta de esta cima secundaria se ve casi a la perfección el camino a seguir. Aún nos restan para salvar un par de resaltes o escaleras bastante importantes. En ambas, casi se intuye el camino que hay que seguir. Son los dos resaltes más importantes de los que vamos a realizar en toda la ascensión.

Nos ponemos en contacto con el resto del grupo y nos informan que han llegado al Lago Helado. Se encuentran casi a la misma altura que nosotros; el camino para ellos es más fácil, pero no más interesante.

Para proseguir tenemos que bajar de nuestro promontorio para volver a seguir subiendo. Bajamos a la pedrera y seguimos subiendo orientándonos con los hitos que nos llevan por un sendero muy cómodo hasta llegar al siguiente contrafuerte, sobre la cota 3070 más o menos.

04,20 h.: Anteúltima escalera.

Los hitos nos han llevado hacia la chimenea que habíamos distinguido desde la anterior cima, y comenzamos a subir sin dificultad pero atentos a lo que hacemos. Sin embargo, en el mapa del GPS tenemos introducido un track más hacia el O. Mientras unos suben por la chimenea, un par de ellos nos dirigimos hacia donde nos indica el GPS. Encontramos la subida y la salvamos sin mayores problemas. Volvemos a juntarnos todos en la parte superior de la escalera.

Tras salvar el contrafuerte seguimos ascendiendo hacia la siguiente escalera. El camino sigue siendo cómodo y evidente. Siguiendo los hitos vamos donde habíamos previsto desde más abajo.

05,00 h.: Última escalera. Cota 3180. La chimenea es evidente y no tenemos ninguna duda. La salvamos sin ningún contratiempo.

Tras subir esta última escalera nos informan que el resto del grupo ya ha llegado a la cima. Los estamos viendo cerca, muy cerca. Los hitos que nos han acompañado hasta ahora desaparecen. No es que sean necesarios, pero ya no hemos visto más a pesar de buscarlos con más o menos insistencia. La pedrera se vuelva mucho más incómoda, y hay momentos en que avanzamos dos pasos para adelante y uno para atrás. Seguimos sin ver los hitos que nos conduzcan por un camino más o menos trillado.

Esta parte del recorrido es la que se nos hace más pesada. Al cansancio se nos une la incomodidad de la última pedrera.

Cuando solamente nos restan unos 25 m. para llegar a la cima nos encontramos con una de las sorpresas más desagradables que hayamos encontrado en todo nuestro periplo montañero. De pronto aparece una vieja lata y la recogemos sin darle más importancia. Un metro más arriba otra, y otra, y otra??. A lo tonto a lo tonto recogemos una bolsa de las utilizadas en los supermercados, totalmente llena. Pueden ser unas cuarenta-cincuenta latas, y todas ellas sin buscarlas, solamente recogiendo las que nos topamos en nuestro camino. Parece mentira pero es cierto. No damos crédito a lo que estamos viendo. Creíamos que el espíritu montañero era otra cosa, que nuestra actividad estaba unida de alguna manera a cierto compromiso ecologista, pero nos llevamos una gran decepción. Y lo peor es que no podemos echar la culpa a los ?turistas?, o a los ?domingueros?. Hasta aquí solamente llegamos los montañeros con más o menos experiencia. Así que corramos un tupido velo y sigamos con el relato de la ascensión.

Lata a lata, perdón, metro a metro, llegamos a la cima donde nos esperan todos los demás.

05,35 h.: Monte Perdido (3.355 m). El esfuerzo ha merecido la pena Parece una romería pero hay sitio para todos. El tiempo está precioso, el aire muy limpio, la temperatura agradable y las panorámicas son inmensas. Como aún tenemos mucho tiempo aprovechamos para estar en la cima un buen rato para sacar algunas panorámicas, identificar un montón de cimas?. En fin, para disfrutar plenamente de ese hermoso día.

Tras un buen rato decidimos que ya es hora de bajar. Queremos comer en condiciones y nos ponemos en camino para buscar un buen sitio. El descenso lo hacemos por la vía normal, todos juntos. Primero bajamos hasta la espalda y después por la escupidera, que en esta época está limpia y no tiene nieve, hacia el Lago Helado.

07,00 h.: Lago Helado. Dudamos si pararnos en esta zona o bajar un poco más. Al final decidimos bajar un poco más para buscar una zona mejor y con agua corriente.

Comenzamos a bajar por el Barranco de Góriz, primero por senda cómoda y después tenemos que salvar un resalte por una especie de canal con la roca muy pulida. Tras bajar llegamos a la zona conocida como ?Campo de bloques?, ?La ciudad de las rocas? o como queramos llamarlo. Se trata de una zona donde hay un caos de grandes bloques, desprendidos de las paredes del Perdido. Es una especie de pequeño llano donde corre un pequeño riachuelo que aprovechamos para refrescarnos un poco. ¿Beber??.no. No nos hemos atrevido a tanto.

07,35 h.: ?Campo de Bloques?, descanso y parada para comer. Como hace un poco de calor y no corre el aire, nos dispersamos buscando las sombras de los grandes bloques. Otra larga parada para comer, descansar o dormitar.

Después de un prolongado descanso nos volvemos a poner en camino. Los primeros pasos son mortales; tenemos las piernas duras y el estómago lleno. El descenso no entraña ningún peligro. La senda, más bien la autopista, es evidentísima. El camino está muy trillado y no cabe ningún tipo de confusión.

08,40 h.: Llegamos al cruce/corredor por donde hemos subido. En esta ocasión no lo tomamos, nos olvidamos de él y seguimos para abajo, hacia el refugio de Góriz.

09,10 h.: Refugio de Góriz. Llegamos al refugio y, como aún tenemos muchísimo tiempo para tomar el autobús, nos paramos para descansar y tomarnos unas cervezas (por cierto, buenísimas) frescas. Nos quitamos las botas y los dedos de los pies agradecidísimos. A alguno incluso le hicieron la ola. Tras casi una larga parada de una hora aproximadamente nos ponemos de nuevo en camino (para estas alturas del relato, esperamos que alguno ya se habrá percatado de que este recorrido se puede acortar significativamente).

Regresamos hacia Vacarizuela. Si por la mañana este trayecto se nos ha hecho corto, en esta ocasión se nos hace interminable. Casi todos señalan lo mismo, no es la apreciación de una o dos personas. A pesar de haberlo tomado con muchísima tranquilidad, el caso es que ya vamos bastante ?cascados? y el regreso se nos hace larguísimo.

12,00 h.: Llegamos a nuestro destino, a la pista donde más tarde nos viene a recoger el autobús para bajarnos de nuevo a Nerón. ¿Horacio? El descenso se lo toma con más calma y baja con el freno electrónico activado. Eso sí, mirando el ganado. En el Cuello Arenas se detiene para hablar con un pastor y comunicarle que ha visto sus vacas en nosedonde, más acá de los letreros. El pastor se tranquiliza.

El descenso, como hemos dicho, lo realiza con más tranquilidad hasta la barrera donde, por motivos que desconocemos, desactiva el freno y baja los últimos doscientos metros totalmente desbocado. Horacio va muy tranquilo, pero las caras de los viajeros es un poema. Todos son risas nerviosas.

DATOS DEL GPS.:

Recorrido realizado: 21,49 Km.
Desnivel acumulado: 1.491 m.
Tiempo empleado: 11 h 57´ (muchísimo tiempo de paradas y descansos).




Llegando a Góriz

Corredor para ir hacia las Escaleras

Un premio en el camino

Salvando una escalera

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