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Senderismo Santa Eulàlia de Tapioles - Sant Genís de Tapioles - Dolmen de Pedra Gentil por PITOTE -- 24/11/2019
Jornada: (1 dia) --
(103 visitas)
  • Zonas: Montnegre — Corredor — Maresme,
  • Duración sin descansos: 03:00
  • Meteorología: Sol
  • Dificultad: Muy facil
  • Días: 1
  • Num. Personas: 1
  • Tipo: Senderismo
  • Desnivel de subida: 300 metros
  • Desnivel de bajada: 300 metros
  • Distancia: 9000 metros
  • Agua:
  • Observaciones:
  • Gps: Sin fichero GPS


Santa Eulàlia de Tapioles - Sant Genís de Tapioles - Dolmen de Pedra Gentil  
La iglesia de Santa Eulàlia de Tapioles, junto a la de Sant Genís, de la que sólo quedan unos pocos restos, forma parte del conjunto arqueológico de la población de Vallgorguina. Situadas en la Vall de Tapioles, junto con el Dolmen de Pedra Gentil, cercano a las mismas, dibujan un itinerario senderista de muy bonito recorrido.
Hoy he ido hacia estos lugares, partiendo para ello de la comentada población de Vallgorguina, a la que he llegado después de pasar por Sant Celoni, en dirección a Arenys de Munt. Aparco el coche al inicio del pueblo, en un amplio descampado. Observo mucho movimiento de vehículos y algunas personas controlando el aparcamiento. Al parecer hoy hay en este municipio una feria, dedicada al bosque y los cultivos. Como que llego temprano, sobre las nueve, la cosa aún no está muy complicada. En lugar de seguir el sendero SL-71, que va hacia el mismo sitio, fijándome en mi plano, yo sigo un tramo de carretera en dirección a Sant Celoni y, después de un centenar de metros, llego a una entrada a un camino, hacia la izquierda. Tomo el mismo y comienzo a recorrer una pista de tierra que avanza entre unos campos de labor, de momento bastante llana. Al cabo de un rato paso al costado de una vieja masía, al parecer deshabitada, y continúo un poco más hasta llegar a la Riera de Vallgorguina, pequeño curso de agua que tengo que atravesar directamente. Afortunadamente baja poca agua y lo traspaso fácilmente. La pista sigue por el otro costado, bajo un bosque de ribera formado por plátanos y álamos, con el suelo lleno de hojas, típico de la estación otoñal. Al cabo de poco rato llego a otra pista que viene por mi izquierda, que es ya el sendero local SL-71 y, además, coincide con un GR de la zona.
A los pocos metros dicha pista se bifurca. El GR sigue de frente y el SL-71 va hacia la izquierda. Yo voy hacia la izquierda, siguiendo el sendero local, y comenzando una subida más pronunciada entre el bosque, al costado de un sencillo barranco, el Sot de Cua Semana. Voy todo el rato a la sombra del arbolado y la temperatura es más bien baja. Al cabo de un rato paso cerca de un pozo situado cercano al arroyo y de unos pequeños campos cercados. Prosigo, siempre en subida, dando algunas suaves curvas a derecha e izquierda. Bastante arriba llego cerca de un punto en el que la pista gira completamente hacia la derecha. Pocos metros antes, un indicador me señala la Font d,en Nel. Siguiendo la indicación, giro hacia la izquierda, entrando en un estrecho camino que baja hasta la torrentera, en una zona muy frondosa y salvaje. Cruzo el torrente, que baja seco, y, al otro costado, encuentro la fuente, con su nombre puesto sobre unas piezas de cerámica. Es un lugar algo inhóspito y oscuro. Por el caño de la fuente, muy deteriorada, tampoco sale agua, a pesar de lo húmedo del lugar y las recientes lluvias. Saco alguna foto del punto y vuelvo sobre mis pasos.
Ya en la pista, subo los pocos metros que me quedan para el fuerte giro a la derecha y comienzo a reseguir otro tramo de pista, ahora menos inclinado. Sigo yendo todo el rato a la sombra y el suelo que piso está completamente húmedo y lleno de hojas. Prosigo mi recorrido, atravieso dos sencillas torrenteras más, dejo un sendero a mi derecha y comienzo, después, un corto descenso. Al final del mismo llego a la pista principal que recorre la zona y que sube hasta el Santuario del Corredor. A pocos metros, en dirección derecha, se inicia el itinerario final de subida hasta el Dolmen de Pedra Gentil. En este punto encuentro algunas personas que suben hacia el monumento megalitico, que ya está muy cercano, y a otras que buscan setas por las cercanías. Sin detenerme demasiado comienzo yo también a subir hacia el dolmen. Subo por un camino algo preparado con barandillas de madera y algunos escalones, también de madera. Es una subida algo abrupta, por un sendero con muchas raíces. Al cabo de un rato llego al mismo. Está situado en el centro de una plataforma, sujeta con piedras en sus laterales. El Dolmen de Pedra Gentil, también denominado Dolmen de Vallgorguina, está formado por siete piedras verticales de forma circular, que soportan un gran bloque megalítico superior horizontal. Su altura total es de un metro y medio, más o menos. Las siete columnas no son todas de una única pieza, sino que algunas tienen otra piedra más pequeña. Dos de ellas están algo más separadas que las otras, formando una especie de puerta. Del mismo se conoce más bien poco, aunque se cree que fue construido entre los años 3.500 y 2.000 antes de Cristo. Saco bastantes fotos, el lugar es precioso y muy fotogénico, y, posteriormente, regreso por donde he venido.
Desciendo de nuevo hasta la pista. Ya en la misma sigo de frente. Al cabo de un rato dejo la pista principal y voy hacia la derecha siguiendo una pista secundaria, al inicio de la cual está un letrero con la indicación de Santa Eulàlia de Tapioles. Siguiendo algunas indicaciones más, en forma de pequeño poste de madera, y dejando una nueva pista a mi izquierda y algunos senderos, llego al inicio del camino que sube directamente hasta dicha iglesia, que ya observo perfectamente. En este tramo encuentro multitud de madroños, en esta época repletos de frutos maduros. Aunque llevo algo de sustento, comienzo a comer algunos de dichos frutos, los más rojos y dulces. Después, prosigo un corto tramo más hasta llegar a la iglesia. El conjunto, formado por la iglesia propiamente dicha, un cementerio y las ruinas de una casa, se encuentra dentro de la finca de Can Pradell de la Serra. Inicialmente era una pequeña celda monástica perteneciente a Sant Cugat de Vallès, que después se convirtió en una sencilla iglesia rural, de estilo románico. Ampliada en el siglo XIII, más tarde quedó en ruinas. Restaurada en época barroca, conserva aún el ábside y los sillares románicos originales. En el siglo XIX la familia Pradell añadió una elevada torre octogonal, la fachada barroca y el cementerio. Saco, de nuevo, abundantes fotos, voy a la parte trasera a contemplar el ábside y, después, vuelvo a la entrada y comienzo el regreso por una pista situada al otro costado.
Siguiendo esta pista llego en poco rato a la pista por la que había llegado al camino de ida. Prosigo, ahora, en dirección contraria, hasta llegar a la pista que antes había dejado a mi izquierda y que ahora tomo en dirección derecha. Voy en busca de Sant Genís de Tapioles, que está algo más adelante siguiendo esta pista, pero que no tengo muy claro en que sitio. La misma comienza ahora un ligero y largo descenso, hasta un punto en donde gira completamente hacia la derecha, atravesando la Riera de Tapioles, casi imperceptible. Después comienzo a subir de nuevo. Fiándome de mi mapa llego al punto en el que creo que tienen que estar los restos de Sant Genís de Tapioles, pero no veo indicación alguna. Observo algunos senderos que parten hacia diversos costados. Comienzo a seguir algunos de ellos durante un rato. Viendo que no hallo lo que espero, vuelvo sobre mis pasos. Cuando casi me resigno a no poder encontrar lo que busco, tomo un último sendero, en dirección sur, estrecho y de suelo herboso. Para mi gran alegría, al final del mismo llego hasta los restos que estaba intentando encontrar. En un pequeño claro del bosque se encuentran cuatro amplias paredes de piedra, bastante derruidas, sobretodo una, y de poca altura, con una especie de puerta al costado contrario, formando una celda cuadrada de unos seis por seis metros. El lugar, al parecer, aparecía mencionado en algunos pergaminos de los siglos X, XI y XII. Siempre citado junto a Santa Eulàlia, se creía que era otra pequeña celda monástica perteneciente al monasterio de Sant Cugat del Vallès, pero hasta finales del siglo pasado se desconocía su ubicación exacta. Fue sólo hace unos treinta años que una asociación cultural de Vallgorguina comenzó un estudio cuidadoso de la zona para intentar encontrar los restos de Sant Genís de Tapioles, saliendo a la luz, después de algunas excavaciones, tres de los cuatro muros perimetrales del edificio. El cuarto, casi inexistente, parece ser que fue destruido a consecuencia de la apertura de un camino forestal por la zona. A pesar de los esfuerzos de la gente de Vallgorguina, y visto lo visto, mi opinión es que actualmente no existe demasiado interés en la protección del lugar, pues la falta de señalización, lo recóndito del sitio y la proliferación de matorrales por sus alrededores, harán a la larga, creo, que estos restos arqueológicos acaben sucumbiendo. Ojalá que no sea así.
Yo saco algunas fotos de dichos restos y regreso por donde he llegado. Ahora, realizo el mismo recorrido en sentido contrario, obviando la visita a la iglesia de Santa Eulàlia. En algún punto de la pista me detengo un poco a comer de nuevo algunos madroños de pequeños arboles cercanos. Después, llego al inicio del sendero que he de tomar para regresar hacia Vallgorguina, un poco antes del camino al Dolmen de Pedra Gentil. En este punto sé que tiene que estar situada una encina enorme, muy vieja, el Suro d,en Durán. Busco un poco por los alrededores y, al final, la encuentro. Es un árbol portentoso, de unos veinte metros de altura y casi dos de diámetro, de aspecto majestuoso y señorial. En su tronco se puede observar el trabajo de los peladores de corcho a lo largo del tiempo. La última vez fue, parece ser, en el año 2.005.
Saco algunas fotos de la gran encina y comienzo el regreso definitivo. Sigo fielmente el mismo recorrido que en la ida, encontrando ahora algunos caminantes que aprovechan también el bonito día. Finalmente llego a las cercanías de Vallgorguina, entrando en el tramo de carretera que, ahora, está llena de coches intentando llegar al pueblo para visitar la feria. Después, en poco rato, llego al coche. Afortunadamente yo he de ir en sentido contrario, con lo que no tengo problema alguno para regresar a Mataró.
Han sido casi tres horas de recorrido, con pocos desniveles, no llega a los trescientos metros, en forma de algunas subidas y bajadas intermedias.

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